Parte de lo que hay detrás de VOX

PARA que después no digan los que no quieren votar ni participar y se quedan en sus casas “creyéndose demócratas”… lean esto, al menos y pasadlo:
Las propuestas de Vox de las que sus líderes hablan menos: bajada de impuestos a empresas y rentas altas y liberalización total del suelo
La formación ultraderechista apuesta por un IRPF que solo cuente con dos tramos, reducir el impuesto de sociedades y aumentar las ventajas fiscales de las empresas
Vox plantea “convertir en suelo apto para ser urbanizado” todo aquel que no esté expresamente protegido y reformar el sistema de pensiones para que los trabajadores tengan que invertir parte de su sueldo
Daniel Ríosdrios@infolibre.es @Dany_Rios13
Publicada el 08/01/2019 a las 06:00Actualizada el 07/01/2019 a las 19:30
Acto de Vox en el Palacio de Vistalegre, en Madrid.
Acto de Vox en el Palacio de Vistalegre, en Madrid. Vox
Hasta ahora, el grueso de sus declaraciones públicas y su discurso político se han basado en temas como la inmigración, la supuesta “ideología de género” o el peligro de los “comunistas” y los “separatistas”. Pero Vox también cuenta con un programa económico que abarca propuestas fiscales, laborales o para las pensiones, entre las que se cuentan las rebajas impositivas a las empresas, la bajada de impuestos a las rentas más altas o la conversión de la mayor parte del suelo en urbanizable.

Desde que comenzó a despegar en las encuestas y, especialmente, a raíz de sus buenos resultados en Andalucía, el partido ultraderechista ha buscado marcar perfil propio en el bloque de la derecha haciendo hincapié en algunas de sus propuestas más polémicas a nivel territorial o de derechos civiles, como son la supresión de las autonomías o la derogación de la ley de protección contra la violencia de género. Pero, pese a su escueto nivel de detalle y a no incluir cifras sobre su coste, Vox también ha hecho bandera de su intención de bajar los impuestos o acabar con tasas que consideran confiscatorias. Hace unos meses, el partido hizo públicas sus 100 propuestas prioritarias, y estas son las principales a nivel económico:

1. UNA REBAJA DE IMPUESTOS A LOS MÁS ACAUDALADOS
Con las cifras en la mano, España no es un país que exprima los bolsillos de los ciudadanos a través de los impuestos, sino todo lo contrario: según los últimos datos de Eurostat, los ingresos que el Estado consigue mediante la tributación ascienden a un 37,9% del PIB, muy lejos del 44,8% que tienen de media los países de la UE y con una diferencia de casi 17 puntos porcentuales con Francia, que es el estado europeo con mayores ingresos (equivalen al 53,8% de su PIB). No obstante, Vox apuesta por una fuerte rebaja impositiva en España pese a que entre sus propuestas no se cuenta una reducción de la inversión en sanidad o educación, si bien el programa económico de la formación no explica cómo se compensaría la caída de los ingresos sin tener que recortar los servicios sociales.

Una de sus propuestas más radicales a nivel económico es la reforma del IRPF, el principal impuesto por recaudación. Actualmente, la tasa sobre la renta está dividida en cinco tramos que gravan los ingresos en función de su cuantía, pero Vox pretende acabar con esa distribución y dejar únicamente dos tramos: uno del 20% para las rentas hasta 60.000 euros y otro del 30% a partir de esa cifra. En la práctica, eso supondría una importante rebaja impositiva para buena parte de las rentas, pero especialmente para las más altas, ya que actualmente los ingresos por encima de los 60.000 euros están gravados al 45% y el tramo de entre 35.200 euros y 60.000 euros, al 37%. Las rentas por debajo de los 12.000 euros no tendrían que pagar IRPF, cuando ahora mismo se benefician de esta exención quienes ingresen menos de 14.000 euros.

Con respecto a los impuestos de sucesiones, donaciones y sobre el patrimonio, que gravan respectivamente las herencias, los donativos y la riqueza acumulada a partir de una determinada cuantía, la receta de Vox es simple: su supresión “en todo el territorio nacional”.

2. LA PROMOCIÓN DE LA “FAMILIA NATURAL” MEDIANTE REBAJAS TRIBUTARIAS

Entre sus propuestas para fomentar su concepción de la familia “natural” –la formada por hombre, mujer y su prole–, la formación ultra también propone implantar una “reducción mínima del 50% en el IBI para familias con hijos”, así como la exención total de este tributo para las familias numerosas. En esta línea, Vox plantea el “tratamiento conjunto de la renta familiar repartida entre los dos cónyuges, para no penalizar que uno de los miembros de la familia se dedique al cuidado de los hijos o de los dependientes”.

La única modificación del IVA propuesta por los ultraderechistas también tiene que ver con la potenciación de su modelo de familia, que pretenden reconocer “como institución anterior al Estado”: Vox propone reducir este impuesto a su tipo superreducido (del 4%) para los “productos y fármacos infantiles y geriátricos”. Asimismo, el partido plantea crear “cheques servicio que subvencionen parte de las necesidades familiares como los libros escolares, transporte público, etc” y “establecer bonificaciones proporcionales al número de miembros de las familias en todo tipo de suministros básicos como luz o gas o el acceso a bienes culturales”, así como otorgar un mínimo de 100 euros al mes por hijo a cargo.

3. EL FIN DE LAS RESTRICCIONES PARA CONSTRUIR

Entre sus 100 propuestas fundamentales, hechas públicas hace unos meses, Vox apenas incluye una relativa al problema del precio de la vivienda: la de “liberalizar el suelo” y dar mucha mayor manga ancha a la hora de construir. La ultraderecha apuesta por “convertir en suelo apto para ser urbanizado todo el que no deba estar necesariamente protegido por motivos de interés público convenientemente justificados”, unos motivos de los que no ofrece más detalles. “El mercado del suelo es especialmente rígido y su regulación provoca una escasez artificial que eleva su precio”, razona Vox. Aunque no fue el único factor, algunos expertos recuerdan que la ley de liberalización del suelo promulgada por el gobierno de José María Aznar contribuyó a la burbuja inmobiliaria cuyo estallido años más tarde derivó en la crisis financiera y el rescate público de las cajas de ahorros.

Asimismo, el partido propone reformar la Ley del Suelo “y corregir sobrevaloraciones a efectos de IBI de construcciones agrarias”, así como “rebajar los impuestos directos del gasóleo agrícola (combustible, fertilizantes, herbicidas, plásticos) por encarecer los costes de producción”, pese a sus implicaciones medioambientales.

4. MENOS IMPUESTOS PARA LAS EMPRESAS

Al igual que ocurre con el IRPF, Vox también plantea una rebaja del impuesto de sociedades, el que tienen que abonar las empresas por desarrollar su actividad. Actualmente, esta tasa tiene un tipo general del 25%, que no obstante puede quedar reducido mediante exenciones y deducciones hasta el 7,88% que pagan, de media, las grandes empresas, o el 2,8% que abonan los grupos bancarios. La propuesta de la ultraderecha pasa por rebajar este impuesto al 20%, con la opción de que esa cifra se quede en el 15% “en el caso de que los beneficios no se distribuyan y se mantengan en la empresa como reservas”. El impuesto de sociedades de las pymes, igualmente, quedaría reducido al 15% –ahora mismo las pequeñas compañías pagan un tipo efectivo del 18,78% y las medianas, del 13,65%–.

Pero no son las únicas ventajas fiscales que plantea Vox para las empresas, ya que entre sus medidas prioritarias se encuentra la reducción de las cotizaciones sociales que pagan las compañías por sus trabajadores. La formación propone “la reducción de un 20% de las cotizaciones de la empresa para nuevos contratos de carácter indefinido” de mayores de 50 años, y la creación de un plan de primer empleo “que exonere de las cargas sociales en la primera contratación de jóvenes menores de 24 años y por un periodo máximo de dos años”. La tercera pata de este paquete de medidas tiene tinte xenófobo: Vox plantea reducir un 10% “las cotizaciones de la empresa” cuando ésta haga “nuevos contratos indefinidos” para trabajadores españoles que se encuentren en el paro, siempre que la tasa de desempleo esté por encima del 8%.

5. LA REFORMA DE LAS PENSIONES

Vox propone reformar de nuevo el sistema de pensiones para implantar paulatinamente un modelo “mixto de capitalización y reparto”. En este nuevo modelo se garantizaría una pensión mínima a los jubilados a cargo de los Presupuestos Generales del Estado, y esa cuantía se complementaría con un porcentaje de la nómina que, durante la vida laboral del trabajador, iría a parar a una cuenta a su nombre que se invertiría donde éste quisiera. Los futuros pensionistas también podrían hacer aportes voluntarios mayores a esta cuenta durante su vida laboral.

Además, las pensiones contributivas estarían exentas de pagar IRPF, “no por doble tributación sino por justicia con quienes han tributado durante toda su vida laboral”. El partido no explica con cifras cómo afectará esta exención a las cuentas públicas y la sostenibilidad del sistema de pensiones ni cómo se compensará esta caída de los ingresos.

6. SANIDAD Y EDUCACIÓN

La reforma que plantea Vox para los sistemas públicos de sanidad y educación tampoco incluye muchos detalles, más allá de que está basada en la recentralización de las competencias y la implantación de un sistema único para toda España. En cuanto a la salud, la ultraderecha plantea “suprimir en la sanidad pública las intervenciones quirúrgicas ajenas a la salud” como son, a su juicio, el “cambio de género” o el “aborto”, así como acabar con la sanidad universal eliminando “el acceso gratuito a la sanidad para inmigrantes ilegales” e implantando un sistema de copago para “todos los residentes legales que no tengan un mínimo de 10 años” de residencia en España.

En lo relativo a la educación, Vox propone poner en marcha el polémico “sistema de cheque escolar”, y su programa también establece un incremento de las deducciones fiscales para particulares y empresas que colaboren “en la restauración y protección del extenso patrimonio cultural nacional”.

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Felicidad

Recordad que el secreto de la felicidad
está en la libertad
y el secreto de la libertad
en el coraje.
Tucídides (siglo V a.C.)

Bastarse a sí mismo es también
una forma de felicidad.
Aristóteles (siglo IV a.C.)

La felicidad consiste en hacer el bien.
Aristóteles

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Sabiduría en citas, proverbios, refranes

Existe una sabiduría acumulada a los largo de los siglos y de las diversas culturas y civilizaciones.
Decía el orador griego Isócrates que una colección de bellas máximas es un tesoro más estimable que las riquezas.
Las citas de autores famosos se han incorporado, a lo largo de la historia, junto con muchos proverbios y refranes a la memoria o acervo popular. De muchas no se conoce ni su autor ni su origen pero se han ido transmitiendo a lo largo de los siglos mutándose a veces según las circunstancias, creencias, costumbres y tradiciones de diversos pueblos.
Muchas se refieren al carácter y las pasiones del ser humano reflejadas aquí y allá a lo largo de milenios adaptadas a sus vocabularios, costumbres y tradiciones.
No son para ser leídas de corrido… ni una detrás de otra en algún libro… Muchas veces, casi sin saberlo, abres uno de estos al azar u ojeas sus páginas y parece que algo te estaba esperando a tí, en tu circunstancia. No es así pero, muchas veces buscamos, sin saberlo, lo que ya habíamos encontrado o teníamos dentro de nosotros expresado con otras palabras. Agustín escribió No me buscarías si no me hubieras encontrado. Y tiene mucha razón. Intentaré regalaros una cada día y quizás os sirva como desahogo, serenidad o alegría para seguir siendo vosotros mismos. Al fin y al cabo… los seres humanos no somos tan diferentes aunque sí seamos únicos… pero en diversas formas y circunstancias.
” Si lloras por haber perdido el sol
las lágrimas no te permitirán contemplar las estrellas”. Tagore

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Sentirse feliz

Siento que soy más feliz
de lo que me parece.
John Milton (1608-1674)

Las personas felices no se corrigen apenas:
creen siempre tener razón mientras
la fortuna sostiene su mala conducta.
La Rochefoucauld (1613-1680)

Ponemos más interés en hacer creer a los demás
que somos felices que en tratar de serlo.
La Rochefoucauld

 

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La mayor riqueza

El que no considera lo que sabe y lo que tiene
como la mayor riqueza del mundo es desdichado,
aunque fuera el dueño del mundo.
Epicuro (s IV-V a. C.)

La prosperidad muestra a las personas felice
la adversidad revela a los que son grandes.
Plinio el Joven (s. 1 d. C)

En cualquier adversidad
lo peor es haber sido feliz
Boecio (480-524)

 

 

 

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Excelente entrevista: Vamos a entendernos

«MI TITULAR PARA EL FUTURO DE ESPAÑA SERÍA: VAMOS A ENTENDERNOS»
«Viví con desolación la proclamación de la independencia de Cataluña»

Àngels Barceló (Barcelona, 1963) es directora y conductora del programa Hora 25 de la Cadena SER. Una de las voces más destacadas, conocidas y seguidas del periodismo en España. En tiempos de inflación de egos y de estrellas impostadas, no hay en ella ni un solo atisbo de presunción. Tan solo los rasgos de una periodista que no quiere ocultar una mirada crítica ante algunos aspectos de su profesión y ante la realidad política de nuestro país. Realidad que ha buceado en los últimos 30 años de información en la primera línea, que conoce a fondo y ante la que desliza un sutil tono de escepticismo. Tan solo cuando pronuncia palabras como «Cataluña», «diálogo», «entendimiento», «soluciones», su voz adquiere un leve destello de emoción. Seguramente, una emoción íntima. La entrevista se celebra en un céntrico bar de Madrid. Àngels Barceló llega andando.
Se me hace un poco raro. Es la primera vez que nos sentamos el uno delante del otro y las preguntas las hago yo.
A mí también. Además, me impone un poco, porque te he entrevistado muchas veces. Espero que no me hagas pagar alguna cosa que tengas guardada.
No tengo ninguna, no te preocupes. Vamos con la entrevista. Empezaste tu carrera en 1983, en Cataluña Radio. Desde entonces, han sido muchos años de trayectoria hasta dirigir y conducir tu actual programa, ‘Hora 25’, en la Cadena SER. ¿Cómo definirías la evolución del periodismo a lo largo de este tiempo?
La evolución habla de supervivencia del periodismo, de cómo se ha precarizado la profesión, de que nos hemos quedado sin la mitad de nuestros colegas, de cómo ha sido uno de los sectores más afectados por la crisis y de cómo la precarización nos ha traído serias dificultades para hacer buen periodismo. Por otro lado, en relación con el poder, el periodismo se ha atrincherado. Demasiados colegas se han puesto camisetas de partidos, de ideologías, y eso nos ha llevado a estar en un lado u otro. Percibo excesivo colegueo entre periodistas y políticos con la misma camiseta.
¿Dónde queda la frontera entre el poder político y el mediático? ¿Dirías que es una frontera clara?
La frontera está en que nosotros tenemos que fiscalizar lo que hacen los políticos. Ni siquiera hay que comprenderlos, ni mucho menos ayudarlos a hacer su trabajo. Tenemos que ser incómodos para ellos. Nuestro trabajo como periodistas es ser pesados, preguntones y fiscalizar.
De alguna manera, la actitud con la que se hacen las preguntas define el periodismo. ¿Ha cambiado la forma de cuestionar qué sucede?
Ha ido cambiando. Digamos que ha ido modulándose. Ahora nos encontramos con políticos que solo van a unos medios determinados, en los que saben que pueden contar su historia y que no van a ser incomodados. Casi saben de antemano qué les van a preguntar… En mi opinión, esa es una manera errónea de enfocar el periodismo. En los últimos años, hay mucha gente que no quiere venir a La SER. Antes todos querían venir. Iñaki Gabilondo era incómodo e impertinente, pero todos respondían a sus preguntas. Pablo Casado, por ejemplo. Desde que asumió la presidencia del Partido Popular y siguiendo la estela de Aznar, no viene a La SER. Igual que los líderes independentistas. Recuerdo la época de Jordi Pujol, cuando estaba en activo; él era muy consciente de que, cuando quería que un mensaje saliera de Cataluña, tenía que venir a La SER a contarlo. Esto es lo que muchos políticos todavía no entienden.
¿Qué ha ocurrido para que el periodismo no tenga niveles más elevados de confianza en los estudios sociológicos?
Que otra barrera, la que separa la opinión de la información, se ha borrado. A algunas tertulias televisivas se las llama periodismo, y eso nos mete en el mismo saco cuando no es cierto. Al periodismo le ha hecho un enorme daño la frivolización de nuestro trabajo. Y nosotros, los profesionales, no hemos sabido luchar contra eso, quizá por un determinado gremialismo que a mí personalmente no me gusta nada. ¿Por qué tengo que defender el trabajo de cierta gente que no creo que sea profesional? Por fortuna, el medio que tiene más credibilidad es la radio. Por fortuna para mí, que trabajo en ella.
Algo parecido a eso que dices ocurre en política. Se están trasladando los espacios de deliberación de las instituciones a los platós de televisión. Pero también incide, en el caso del descrédito del periodismo, la aparición de nuevos medios digitales que ni hacen periodismo ni siguen códigos deontológicos de ningún tipo.
Se consideran medios periodísticos y no lo son, es cierto. Así que nos meten, de nuevo, en el mismo saco. En el caso del programa que dirijo, hasta que sale a antena hay mucho debate profesional previo sobre aquello de lo que tenemos que informar y cómo. Y esto, que es necesario, en algunos de esos medios de los que hablamos no existe. Solo trabajan para favorecer a quien paga ese digital o a la corriente política a la que son afines. Por otro lado, no olvidemos que hay gente que solo quiere escuchar a quien piensa igual que ella. Muchos independentistas me dicen: «Yo no escucho La SER», y yo les respondo que no saben lo que se pierden. La SER te da la posibilidad de escuchar todas las voces, y si hay alguna que no escuchas es porque no ha querido venir a expresarse. Hay que escuchar todo el arco, todos los colores, de una punta a otra de la argumentación. Me apena mucho cada vez que veo, en algunas protestas en las calles, carteles sobre la manipulación de la prensa, de toda ella, así en general. No es cierto, al menos no en todos los casos.
Estas imágenes de carteles sobre la prensa manipuladora han llevado a que algunos reporteros que están cubriendo ‘momentos calientes’ sean atacados…
Sin duda. O que Albert Rivera, por ejemplo, hable mal de TV3 ‒al margen de que es un medio al que se puede criticar‒ en un plató de esa cadena y se permita el lujo de pegarle una bronca a una periodista de este medio. Ese tipo de actitudes favorecen que, en cualquier momento, un periodista que cubra un evento de Ciudadanos y trabaje en TV3 pueda ser insultado e incluso agredido, porque el líder ha dicho que esa gente manipula y va «contra nosotros».

Eres una de las voces más reconocidas de este país en la reivindicación del papel de la mujer dentro de la prensa desde hace años. No me resisto a preguntarte si esta pérdida de monopolio del poder masculino es apariencia o es realidad.
Estamos en el inicio de algo que está cambiando desde el 8 de marzo. La verdad es que pensaba que nunca seríamos capaces de trabajar juntas todas las mujeres periodistas y abogar por una misma causa, pero me quedé impresionada con la capacidad de movilización que tuvimos. Ahora las empresas van con algo más de cuidado. Es impensable, por ejemplo, un panel en el que solo haya hombres. Esto es gracias, también, a hombres como tú que os habéis comprometido. Antes, si tú eras la única mujer de diez, te parecía lo normal; ahora, si sucede eso, te extrañas. Pero aún nos queda mucho para llegar en condiciones de igualdad a los consejos de administración. Aun así, algo ha hecho clic. Que una mujer como Soledad Gallego, a sus 70 años, esté al frente de El País es una de las mejores noticias que podemos recibir las mujeres españolas, o que Rosa María Mateo, con su trayectoria, con sus años, esté al frente de TVE. Porque la mujer tiene que romper dos techos, el de su sexo y el de su edad.
¿Cuánto queda para que veamos a una directora general de la Cadena SER?
No queda mucho. Si miras la redacción, verás que somos muchísimas. Por ejemplo, al principio de mi carrera, cuando tenía que organizar tertulias, siempre me costaba dar con una mujer, y ahora, en una misma tertulia, puedo tener hasta tres.
Estamos inmersos en la mayor revolución tecnológica de la historia de la humanidad, a las puertas de una robotización que, aunque va a crear muchos empleos nuevos, también va a eliminar otros. Parece seguro que vamos a un proceso de sustitución de mano de obra. ¿Imaginas un mundo donde el periodismo esté hecho por robots?
No. Es cierto que nuestra profesión no está exenta del riesgo, desde que una persona, cualquiera, con un móvil y una cuenta de Twitter pasa por periodista… Me preocupa que la sociedad no sea consciente de nuestro trabajo, de la importancia que, en el periodismo, tiene quién te cuenta las cosas y cómo te las cuenta. La visión es un valor añadido; la noticia sale por sí misma, eso sí lo puede hacer un robot, pero quien te lo cuenta lo pasa por un filtro humano. Eso un robot no lo puede suplir. El periodismo tiene el compromiso de la curiosidad, del querer saber y de la empatía. Y esos son valores humanos.
Al margen de si los robots pudieran sustituir, en el futuro, a los políticos, me gustaría saber cómo ves la situación política actual en España.
La veo en una de sus peores etapas. Me encanta la política, llevo muchísimos años hablando de ella, creo en ella, creo que en ella está la solución a todos los problemas, en la política de los políticos y en la que cada uno de nosotros hace en su día a día. En mi trabajo he visto cosas que jamás creerías, como dice el protagonista de Blade Runner, y he escuchado cosas que nunca pensé que escucharía. Tengo enormes decepciones a raíz de esto y comprendo bien la apatía ciudadana. No sé qué tiene que pasar para que la gente proteste. El Supremo decide que tienen que pagar los gastos de las hipotecas los ciudadanos y la gente se lo traga; escuchamos a la secretaria general de un partido pagar a un policía corrupto para que investigara a un compañero de partido. Y no pasa nada. El descrédito de las instituciones nunca había sido tan elevado. No hay un lugar donde resguardarse. Llevo años informando de política; los políticos me han podido gustar más o menos, pero antes tenían cierta altura. Lo de ahora es como de otra galaxia. A veces no sé cómo verbalizar lo que escucho. Algunos me dan vergüenza. Hay días que me levanto y pienso adónde iremos a parar.

¿Cómo vives la situación catalana y cómo crees que puede solucionarse?
Deben bajarse todos de donde se han subido, de su dogma. Han de dejar de hablar a los suyos, que ya están convencidos, e intentar hacerse entender entre los otros. No me sirve que los independentistas sigan con su matraca, PP y Ciudadanos con la suya, el PSOE desconcertado… Cito a dos personas que no son de mi círculo, con las que me reuní para hablar de la reforma de la Constitución, Ana Pastor y José Bono. Me gustó lo que dijeron: esto solo se puede arreglar con altas dosis de generosidad. Pero aquí nadie quiere ceder, nadie quiere perder sus votos. Sin embargo, esto solo se puede solucionar hablando y escuchando al que piensa diferente. Dado el nivel de enconamiento, creo que la salida pasa por una consulta o pregunta que especifique lo que queremos y cómo, no sé si en toda España o solo en Cataluña, pero lo veo por ahí. Fíjate el grado de locura en el que hemos entrado: unos piden el indulto y otros lo rechazan. ¡Si todavía no ha habido condena!
Has dado algunas de las noticias más trascendentes para este país en los últimos años… ¿Cuál es la que todavía no has dado y te gustaría dar?
Tal y como están las cosas, me gustaría informar de que el tema catalán se ha arreglado. La fractura social en Cataluña la vivo en primera persona, así que me encantaría que pudiésemos volver a convivir en paz y que fuéramos capaces de conversar fuera de las trincheras. Viví con desolación la proclamación de la independencia de Cataluña. Vengo de una familia mestiza, de madre murciana y padre del Priorato catalán. En mi casa se hablaba castellano o catalán en función de quién se tenía delante. Como tanta gente, íbamos a conciertos de Lluis Llach, celebramos el Estatuto de Autonomía y manteníamos un compromiso por el autogobierno… Pues bien, el día en que se declaró, la independencia tiró por tierra mi biografía.
Esa es la noticia que te gustaría dar. ¿Y la entrevista que te falta por hacer?
Muchísimas… Y no solo a políticos. A gente anónima que tiene cosas que contar. Me encanta hablar con la gente y que me cuente. En mi opinión, no hace falta ser desagradable con quien entrevistas. Salvo si miente, claro. Creo que todo el mundo tiene derecho a explicarse. En ese sentido, he pensado muchas veces en que me encantaría despedir una entrevista después de la primera pregunta. Cuando entrevisto a una de esas personas que ya sé que no me van a contar nada, decirle adiós tras la primera pregunta. Te prometo que sueño con eso.
Si alguna vez lo haces, espero no perdérmelo… Última pregunta, Àngels. Te voy a pedir un titular no sobre la actualidad o sobre el pasado. Dame un titular sobre el futuro de nuestro país. ¿Cómo lo titularías?
Mi titular sería «Vamos a entendernos». En todo. En este país hacemos materia de confrontación de todo: si uno quiere cambiar la moqueta del Congreso, motivo de confrontación; si uno dice que el café de Malasaña es mejor que el de la Latina, motivo de confrontación… No te puedes pronunciar en nada. Así que sí, el titular sería «Vamos a entendernos».
Eduardo Madina ETHIC

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Todavía estamos a tiempo de cambiar de tren

Dicen que lo bueno de ser anciano es que ya eres demasiado viejo para dar mal ejemplo y puedes empezar a dar buenos consejos. Lo cierto es que dentro de cualquier anciano hay un joven preguntándose qué ha sucedido.

Hablamos de jóvenes enfadados y no de los ancianos amargados porque sienten que sus vidas no son lo que podrían haber sido. Se sienten estafados. Se irritan ante la alegría de los jóvenes y no se aceptan a sí mismos porque viven obsesionados por la muerte. Nadie les enseñó a amar la vida, a amarse a sí mismos, a asumir el único sentido de la existencia: ser nosotros mismos, sabernos felices asumiendo la realidad y transformarla según nuestras capacidades.

Y ser feliz es ser uno mismo, poder hacer las cosas porque nos da la gana, no porque lo manden o para alcanzar méritos para una supuesta vida de ultratumba. Esto es un chantaje de las religiones y de los grupos de poder: posponer la felicidad para mantenernos sumisos. Unas sectas se encarnizaron con el sexo, otras con la alimentación, otras con obediencias a imposiciones inhumanas; pero, sobre todo, con la libertad de pensar, de actuar, de decir sí o no sin rendir cuentas.

Para muchos, “son buenos” el niño, el alumno, el trabajador, el ciudadano que obedece sin preguntar por las causas de la injusticia. Han hecho de la obediencia una virtud. Un buen pueblo, para el que manda, es un rebaño que pasta sin hacer ruido.

No hemos nacido para trabajar ni para obedecer, sino para realizarnos en nuestro ser y en nuestro ambiente de sobriedad compartida, en el respeto a la vida, a la justicia, a la bondad y a búsqueda de la felicidad en armonía con los demás seres.

Es urgente la rebelión de las personas mayores que padecen su soledad como antesala de la muerte. Nunca es tarde para madurar sin confundir el envejecimiento, que es cosa del cuerpo, con la madurez que es crecer hacia dentro y saborear la vida. Una cosa es el Cielo de la conciencia, con sus posibilidades de crecimiento interior, y otra el paso de las nubes de la mente. Descubrirnos gotas en un océano de silencio es trasformar la existencia en una celebración compartida. Es descubrir el universo en el rocío.

No hay mayor provocación que ser uno mismo. Atreverse a ser, a discrepar, a gozar y a realizarse en armonía con el universo. El sabio acepta la realidad imponiéndole su sello: para hacer lo que queramos tenemos que querer lo que hacemos. Porque nada puede morir, tan sólo cambiar de forma. La existencia nada sabe de la vejez, sabe de fructificar. Ya tenemos lo que buscamos. Hay que despertar.

Madurez significa que hemos llegado a casa. La madurez es conciencia, el envejecimiento sólo desgaste. Todavía queda tiempo para cambiarse de tren.
José Carlos García Fajardo
Profesor Emérito UCM

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