Leyendo a Jon Kabat-Zinn, 21 de agosto

La naturaleza de la integridad es la de estar siempre presente. La palabra salud (health) significa “total, completo” (whole). Total implica integración, interconexión y vinculación de todas las partes de un sistema, de un organismo, una inseparabilidad. Si a una persona le han amputado un brazo, pierna, otra parte del cuerpo o tenga que enfrentarse a la muerte, sigue básicamente completo aunque tenga que adaptarse a la situación.

¿Qué es vivir sino una adaptación constante? Lo que entendemos por “vida” es otra dimensión. Por eso respondió Malraux a De Gaulle, cuando este le preguntó cómo podría consolarse por la muerte de su único hijo, ya que el Ministro de Cultura era ateo y no aceptaba trascendencia alguna, “Puede que la vida no tenga sentido, mi General, pero tiene que tener sentido vivir”, aquí y ahora.
Es esta adaptación a las cosas y situaciones como son en sí lo que influye en el proceso de sanación, y en la superación hasta límites hasta entonces no imaginados. Aunque nuestros cuerpos sean completos, están cambiando de forma continuada (ni una célula nuestra ha estado en el seno de nuestra madre) y se encuentran inmersos literalmente en un todo mayor, llámesele entorno, ambiente, planeta o universo. Por es,o la salud constituye un proceso dinámico. No es un estado fijo que se nos da y al que nos sujetamos. Recordemos… e pur si mueve. Cuando a Galileo, rendido ante sus jueces en Roma, le exigían que se retractase de su tesis de que la Tierra no era el centro del universo, suplicó a los cardenales que le presionaban para que refutase una afirmación que iba “¡contra la Palabra de Dios dictada a sus amanuenses en la Biblia!”… Galileo les suplicaba “Eminencias, no les pido que me crean… sólo que miren por este telescopio”. A lo que respondieron con altanería y soberbia “Absit! ¡Lejos de nosotros mirar por ese instrumento! Eso significaría poner en duda nuestra Fe”. ¡Toma ya! Increíble pero históricamente cierto.

La idea de integridad no sólo se encuentra en el significado de las palabras salud y sanación, sino que forma parte del significado profundo de las palabras meditación y medicina. Según el físico David Bohm, que sostiene que la integridad es una propiedad fundamental de la naturaleza, medicina y meditación provienen del latín mederi, que significa “curar”, restablecer, recuperar el orden. La palabra mederi proviene de una raíz indoeuropea que significa “medir”.

Cierto que hay disputatio inter auctores pero recordemos que seguimos leyendo a nuestro amigo Kabat-Zinn, y no debatiendo con él. El mismo Jon reconoce que, etimológicamente, no tienen mucho que ver el concepto de medición con la meditación o la medicina, en su sentido más corriente pero, aquí viene la semántica a echarnos una mano, aunque yo me iría derecho a la régula áurea pitagórica, al paralelogramo divino, de la proporción; esto sí que me seduce, porque las cosas no son hermosas por parecerse a un canon externo sino por ser proporcionadas.  ¿Acaso no son pulchrae, hermosas, las pirámides de Egipto, el Apoxiomenos, la Venus de Milo, la catedral de Chartres, o el Pórtico de la Gloria del Maestro Mateo? ¿Y en qué se parecen? En que son proporcionadas, como La Pietà de Miguel Ángel, su Moisés, o el rostro de un bebé dormido o de una niña sonriendo, o el Gran Cañón, las dunas en el Sahara, las impresionantes y bellísimas cataratas del Niágara, Iguazú o Victoria en el Zambeze que he tenido la dicha de contemplar… ¿Y acaso el cráter del Gorongoro no ha sido calificado como una extravagancia bellísima de la naturaleza antes de conducirnos a las llanuras sin fin del Serengueti?

Jon dice, citando a Bohm, “todas las cosas tienen su propia media interna correcta” que las hace ser lo que son. Vista desde este prisma la medicina es la ciencia para restaurar la medida interna correcta cuando ha sido perturbada por enfermedad o lesión. (Recordemos la definición de la OMS desde 1948: “La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”.)

Pues lo mismo sucede con los trascendentales o universales Unum Verum, Bonum et Pulchrum convertuntur: “Lo que es Uno es Verdadero, es Bueno y Hermoso…, por eso son intercambiables, o facetas de una misma realidad.
“Meditación” dice nuestro amigo Jon, aunque hay otras lecturas, es el proceso de percibir de forma directa la medida interna correcta de uno mismo”… en el cosmos, en el todo y en el uno en expansión incesante. (Un poco forzada, porque podríamos aducir otras quizás más genuinas y certeras, sed pro domo sua laborat Kabat-Zinn y estamos comentando “su” libro).

Para concluir esta reflexión recordemos que grandes cerebros se han visto preocupados  por la idea de integridad y cómo realizarla en la vida diaria. Carl Jung escribió: La integridad ha ocupado las mentes más preclaras de Oriente durante más de dos mil años, (yo diría tres mil porque no se puede obviar la fundamental aportación india, Uppanisads, Vedanta, el inmortal Baggavadhad Gita). Jung entendió la relación que existe entre la meditación y la realización de la integridad.

(Dejo para otro día explicar por qué no me gusta el concepto de meditación fuera de su origen medieval: lectio, meditatio et contemplatio. Prefiero este último pero necesitaría explicación)
José Carlos Gª Fajardo

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cfr en www. garciafajardo.org o en fajardoccs@solidarios.org.es
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