Desperdicio de comida

Más de un millón de toneladas de comida se desperdician cada año. En muchas ocasiones, estos alimentos son destruidos por los agricultores. La razón es el bajo precio que se les paga para comprar su cosecha o recolección. Otros productos se desechan por razones de apariencia. Son aptos para el consumo pero no cumplen con las medidas o requisitos estandar. Otros muchos alimentos son arrojados a la basura una vez que superan la fecha de consumo preferente.

La Organización de las Naciones Unidas para Alimentación y Agricultura, (FAO), ha iniciado la campaña “Save food”. Con esta iniciativa, la FAO pretende reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos. El organismo incluye este problema junto con el desarrollo de una agricultura sostenible y el derecho a la alimentación en la Carta de Milán. El documento no entrará en vigor hasta el mes de octubre, cuando se celebra el Día Mundial de la Alimentación.

La Comisión Europea es otro de los organismos que busca evitar el desperdicio de comida. La institución de Bruselas será menos estricta en cuanto a las normativas de tamaño y cuestiones estéticas de los productos. El organismo europeo quiere reducir el desperdicio de comida en un 30% en el periodo comprendido entre 2014 y 2025.

La gravedad del problema se resume así “se desperdicia más comida en el mundo de la que podrían consumir todas las personas hambrientas”. La cita es de Tristram Stuart, investigador de la universidad de Sussex en el Reino Unido. Stuart aborda en su libro “Despilfarro” el desecho de los productos alimentarios. Denuncia que “si recogiera la comida toda la comida despilfarrada en Gran Bretaña en un sólo día, podría ofrecer una comida a 60 millones de personas”.

A la espera del desarrollo de acciones institucionales ante el desperdicio de los alimentos, varios ciudadanos han decidido aprovechar estos productos para su consumo. Como es el caso de Isabel Soares. Esta portuguesa creó a finales de 2013 una cooperativa en la que recogía los alimentos que los agricultores no podían vender a los supermercados. De esta manera, Soares ha evitado que 71 toneladas de productos tuviesen un final distinto al de su consumo. Su cooperativa Frutafeia vende productos frescos, de calidad y a un precio asequible. Los clientes lo agradecen por el ahorro y los agricultores que les venden la fruta, también. Particulares y proveedores logran distribuir sus productos que no tendrían salida en los grandes supermercados.

Iniciativas como Frutafeia son una solución al problema. Sin embargo, hay otras vías para evitar el despilfarro de alimentos. Una de ellas es un cultivo agrícola sostenible. Sembrar lo que se prevé que se va a consumir. El stock de alimentos que los agricultores no consiguen distribuir muchas veces acaba convertido en cenizas o en abono.

Otra de las razones es el monocultivo que se produce en varias zonas. Se producen grandes cantidades de alimentos en algunas regiones y luego, una parte no logra salir al mercado. Por esta razón, la plantación de otro tipo de plantas y hortalizas fomentaría mayor variedad de productos, ya sea para consumo propio o para su posterior distribución.

Otra medida que puede contribuir a reducir este desperdicio es la modificación de las leyes que imponen los requisitos a los productos. El ejemplo lo tenemos en un alimento como la manzana. Una manzana pequeña no tiene el mismo tamaño que las que se venden en un supermercado. Sin embargo, las manzanas pequeñas tienen más sabor que las que se ponen a la venta en grandes superficies.

Instituciones, empresas de alimentación y organismos de regulación deben ponerse de acuerdo ante esta situación. Que un producto no tenga una buena apariencia exterior, no es síntoma de que el alimento no supere los controles de calidad y salud. Mientras millones de personas mueren de hambre al año, toneladas de comida aptas para el consumo son transformadas en ceniza. ¡Qué desperdicio de comida!

Jesús Mariano Martín García

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Acerca de nesemu o garciafajardojc@gmail.com

cfr en www. garciafajardo.org o en garciafajardojc@gmail.com o Facebook Profesor Eméritus Universidad Complutense Madrid, Estudió en universidades Complutense de Madrid Doctor en Derecho, Gregoriana de Roma, Pontificia de Salamanca, Escuela Oficial de Periodismo, Profesor Eméritus Facultad Ciencias de la Información, U.C.M. , Henley College
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