Comprometernos

“Nos debemos a nosotros mismos un gesto absoluto de confianza en la vida y de compromiso con el otro. Así lograremos trazar un puente sobre el abismo”, afirma Sábato . Es una decisión la que en este momento nos debe abrasar el alma.

Como el auténtico honor, que no es sino un reconocimiento que la persona de bien se hace a sí misma. Los puentes sostienen las orillas para permitir que los ríos fluyan libremente. También para acercar a las gentes y facilitar su reencuentro, pues esa es la característica de las personas dignas, que se encuentran antes de haberse conocido. Todos nos buscamos sin saberlo.

Y el camino, como sugería Kafka, consiste en ahondar en el propio corazón porque eso significa ahondar en el corazón de todos los seres humanos.

Rilke, en sus Cartas a un joven poeta dice “Es menester que nada extraño nos acontezca fuera de lo que nos pertenece desde largo tiempo.” Ese es el desafío de la libertad que da sentido a un vivir con dignidad, recuperar nuestras señas de identidad para llegar a ser nosotros mismos. Para que nadie ni nada nos vivan ni nos ordenen ni nos enajenen. Ser nosotros mismos asumiendo los riesgos para poder gritar con mansedumbre “Yo sé quien soy, y confieso que he vivido”·

Si mañana no es más que una hipótesis, ni nadie nos tiene que mandar, ¿a qué esperamos para sabernos en el camino, que es meta e interpelación a la vez?” Porque el amor no es un depósito, sino un flujo; no es un estanque, sino una corriente. El amor sólo existe en movimiento y se genera saliendo, no al acumularlo dentro de uno mismo, como sugiere Racionero.

La persona de criterio, con independencia de su edad o condición, se sienta a la puerta de su casa y musita con Wang Fan-chi: “He abierto un campo de tres surcos/ en la ladera de la colina./ He plantado un par de pinos/ y unas judías verdes./ Cuando hace calor, me baño en el lago;/ cuando refresca, canto en la orilla./ Soy independiente porque sé bastarme a mí mismo/ ¿Quién puede hacerme nada?”.

En las Organizaciones humanitarias, surgidas en la sociedad civil, el voluntariado es una de las mimbres fundamentales en una trama que requiere medios materiales para poder llevar a cabo sus tareas. En esa urdimbre del dolor, de la injusticia y de la soledad es preciso avivar la esperanza con la proyección de nuestros anhelos. Porque la prueba de que otro mundo es posible está en que somos capaces de concebirlo.

José Carlos Gª Fajardo

Anuncios

Acerca de nesemu o garciafajardojc@gmail.com

cfr en www. garciafajardo.org o en garciafajardojc@gmail.com o Facebook Profesor Eméritus Universidad Complutense Madrid, Estudió en universidades Complutense de Madrid Doctor en Derecho, Gregoriana de Roma, Pontificia de Salamanca, Escuela Oficial de Periodismo, Profesor Eméritus Facultad Ciencias de la Información, U.C.M. , Henley College
Esta entrada fue publicada en Sobriedad compartida, Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s