Nos alzamos contra esta devastación de la Tierra y de sus gentes

Regresar a los principios fundamentales: ser uno mismo, no hacer daño a nadie, defender y ejercer el derecho a la vida, a la libertad y a la búsqueda de la felicidad, “sabernos parte del medio ambiente, “como árbol que camina”, decía Chamalú “lo que le pase a la madre Tierra le pasará a los seres humanos, y a todo cuanto es y existe. La solidaridad, el “saberse” es una dimensión antropológica del ser humano. Re-gresar, con humildad, paciencia y convicción a los elementos substanciales, elementales, constitutivos de todo cuanto es y existe. Dar a cada uno lo suyo,(no a todos por igual, sería suicida, sino lo que precisan para ser ellos mismos, para re-alizarse, disfrutar del derecho a la felicidad, al goce, al placer y al abrazo mientras dura tu entrega no como “trabajo, de tripalium) sino como “dafare”, faena en el sentido prístino. “Saberse”, de sapere, y aceptarse, ser coherente, tratar de no hacer daño a otro, de vir con coherencia “honeste vivere”… honeste es mucho más,,, es honeste vivere, vivir con dignidad, fortaleza= prudencia ¡qué palabra tan hermosa, fuerte, firme, clave de bóveda!… y volver a labrar la tierra, cuidarla, respetarla… “respetar” todo lo que es y existe (que no son sinónimos). El derecho a la búsqueda de la felicidad, a la equidad, a la koinonía no pueden ser opcionales ni insufribles… ser uno mismo, des-envolverse, des-arrollarse, compartir, saberse y amar y dejarse amado (No se ria nadie, hay gente que no cree firmemente en ese derecho consubstancial: saberse, de sapere, buscar, aceptar, dejarse amar… Tenemos derecho a estar aquí… pero hemos caído en el egoísmo, en la codicia (más que avaricia), … en la locura de ignorar/destrozar/ la sofrosine, el kalos kai agafós… el saber escuchar, atreverse a saber y a saberse (sapere audiam)… Ya los griegos lo advertían y cultivaban: conocerse a uno mismo y tratar de ser coherentes… Para no cansaros… atrevernos a querernos, a aceptarnos, a sabernos tal y como “somos” no como “estamos”. Lo más horrible es la ira, la soberbia, la ignorancia de los saberes fundamentales, de la realidad de sabernos queridos y de querernos a nosotros mismos… Sí, así como estamos y recordar que si caemos, ¡y hemos caído! el mismo suelo nos ayudará a levantarnos. Hay espacio para la esperanza, ya no más despreciarnos y caer en la peor de las desgracias: la hybris… la desesperanza. Dicen que los dioses, cuando entendían que había que destrozar a un gobernante soberbio, comenzaban por volverlo loco. Y esta “locura” es lo que nos atenaza, nos aherroja, nos envuelve como capa viscosa de fiuído de araña- Así, como somos y como estamos, no podemos coger nuestras cítaras y ponernos a cantar en el destierro de nuestra realidad más íntima. Llamadme loco (me acojo a Gibrán).. pero al igual que Jeremías cuando “compró un terreno” la víspera del destierro a Babilonia sino como seres humanos que estamos despertando del “sueño” que padecemos como especie, como seres vivos aunque heridos en el hondón del alma… Si nos lo proponemos… nos quitaremos la legañas, nos ducharemos con aguas lustrales, nos apañaremos una tela a la cintura y cantaremos al salir a la faena que nos aguarda. Sí, sí… SOMOS NECESARIOS, tenemos derecho a estar aquí y a vivir como auténticos seres humanos. No confundamos el ruido de las trompetas. No suenan a destrucción, derribo de muros en Jericó o castigo alguno… ¿Por quién? ¿Por imaginarios “dioses” que se desautorizarían y dejarían de ser (si es que algún día fueron, algo más “fantasmatha”) Sí Luis, sí amigos solidarios, si “robadores de momentos (no ladrones…¡Es hora ya ! de alzarnos y de ponernos en camino. Volvamos a leer el Prólogo de Unamuno a La vida de Don Quijote y Sancho. (Lo buscaré y lo cuelgo). Contemplemos lo que podamos del universo, sepámonos convencidos de que somos seres para la vida, para la amistad, para el amor, para levantarnos cuantas veces sea necesario… y pongámonos en camino… Estos babilonios, persas, fariseos, sepulcros blanqueados por fuera… apartaos y disolvéoss. NO OS NECESITAMOS (politicastros perversos, avaros insaciables, NO SOMOS SÍSIFOS ni el resto de los “CONDENADOS” porque no hay dioses capaces de infligir semejantes castigos… Ya oléis a podredumbre, a miseria rapaz, a cieno…
Pero, amigo Luis, amigos RDM, amigos y hermanos…alcémonos, pasemos la palabra y el abrazo, y pongámonos en marcha para reconstruir esta ciudad enfangada… Pasemos la palabra, aplaudamos y abracémonos, pongámonos en marcha porque es posible la esperanza. SI, que pueden los que creen que pueden, porque nadie sabe de lo que es capaz hasta que se pone a hacerlo. AQUI Y AHORA pero no imitemos a Sansón porque pereceríamos todos y estoy convencido de que podremos si creemos que podemos. PASAD LA PALABRA, comencemos por querernos a nosotros mismos, por ser capaces de abrir las alas y volar hasta el lugar donde nacen los vientos. Recordad a la Gran Gaviota: La perfecta velocidad es estar allí… aquí, ahora y siempre. Como decimos entre los Robadores de momentos: Yo sé quien soy y me quiero como soy y no como estamos. Nosotros… SEGUIMOS: ¡PASAD LA PALABRA! Estos buitres emprenderán el vuelo, y si no… haremos de ellos compost, estiércol, substancia… porque las trompetas de los que anuncian el mal… se las tragaran hasta los eggs.
¡Animo! Mañana está en nosotros. Abandonemos esta falsa cadena de bueyes aguijoneados hasta el matadero.
La cifra nás inconmensurable comienza por un número… pues, eso. Despertemos de este desasosegante sueño: Trump, Putin, China, Brasil, estos pobres payasos que diz que nos gobiernan, La Alvarez de Toledo, el infumable Casado (consigo mismo), ese Rufián que no precisa de calificativo, ese “salva patrias que cuando comenzaba a medrsr llevó a la TV a su pisito de Vallecas y sentenció: Así es como debe vivir un obrero” o alguna falacia cuando es capaz él y su esposa, ¡ambos en el Parlamento, de conseguir “un crédito de millones de Euros para comprase una dacha con piscina, césped, jardí japones, casa para personal de servicio, dos coches oficiales con agente de seguridad a bordo y con vigilancia 24 horas al día y a la noche y a la desvergüenza de la dacha infumable que se mercaron ambos a dos…. Y ese Torras “descerebrado” y esos phantasmatas de la extrema derechoa más ramplona y peligrosa: cuando abren la boca para hablar, vomitan. Et tutti quanti que conocemos y vemos parlotear como cotorras enfebrecidas cada vez que abren la boca.¡NO NOS MERECEMOS ESTO!  ¿Pero no se les cae la cara de lepra cuando farfullan en el Parlamento, en los medios, en las covachas de los grandes capitales, en los patios de Monipodio… aunque estén maleados por los que “prestan apartamentos suntuosos…a cambio de??? Produce una gran tristeza verlos hablar, caminar, proponer, decidir engolfados en su hybris, en sus vanidades y en su miseria purulenta. BASTA YA.
¿Acaso no sentís, vosotros, amigos y compañeros, más que una desesperación, hastío o ira… una gran esperanza? Salgamos del lodazal en que han convertido el planeta y la atmósfera… y pongámonos en marcha porque Babel se ha derrumbado y podemos comenzar de nuevo. ¿Cuántos son los años del hombre sobre la Tierra? ¿Sexaginta et si validus est septuaginta… Pues este viejo profesor y periodista que firma, con sus ochenta y tantos años a cuestas, alza su voz contra la escoria que os barbotea y confía plenamente en que podremos alzarnos del cieno en que nos habéis metido y volveremos a trabajar la tierra, a cuidar ríos y mares, a respetar océanos y la atmósfera envenenada en que habéis convertido esta tierra en la que vivimos, nos movemos y somos. Habéis alcanzado el colmo de la degradación y de la miseria.NOSOTROS, los SERES HUMANOS, nos ALZAREMOS DE NUEVO recién salidos de las manos del alfarero. (Oficio noble y bizarro, entre todos el primero, pues en la industria del barro Dios fue el primer alfarero y el ser humano el primer cacharro!)

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Un gato ortodoxo, no heterodoxo

Amigos rdm, hace días que me resisto a compartir un cuento sobre un gato ortodoxo y no heterodoxo. Pero en estos dos últimos días he pensado que lo debo compartir…xq todos los “cuentos” tienen su mensaje, aunque a veces, algunos nos parezcan una simpleza. Ya sabéis que los cuentos provienen de la sabiduría popular y no pertenecen a nadie sino que cada uno “lo cuenta” a su modo y según la audiencia que tiene. Así sucede desde la noche de los tiempos: los auténticos “cuentos” se suscitan o recuerdan y adaptan según las audiencias. Por eso nunca hubo el archifamoso Las mil y una noches. Sino que esa expresión en árabe es como los dichos: “no cabía ni un alfiler”, “de bote en bote”, “estaba la mani a reventar”, “me quedé helado”, “nos dieron las mil y una charlando” “pienso en ti a todas horas” o “no puedo dejar de pensar en ti” o cien mil expresiones en las diversas lenguas.
Los cuentos de los que me ocupo provienen de la sabiduría oriental y desde sus diferentes convicciones: origen hindú, vedanta, círculo polar ártico, chino, japonés, “del desierto”, de tradiciones africanas, judíos, judíos sefardíes y sobre todo judíos enraizados en Europa durante siglos…Lo mismo pasa cuando nos atrevamos a abordar las tradiciones africanas o las de diversas etnias de indios americanos, de gitanos etc etc. Eso sin ir a ese mundo maravilloso de las fábulas, de las leyendas y sobre todo de las grandes … del mundo griego, romano y transformadas desde Adriano por la influencia de los pueblos “bárbaros” (ojo con esta expresión) pero, para gran parte de la sabiduría humana, indo europea, los mitos fabulosos de los griegos… ahí hay un caudal que fascina y sin el cual no se puede uno comprender a sí mismo, ni a la influencia de religiones greco romanas judías mesopotámicas araboislámicas y una profunda sabiduría que circula por nuestras mentes, lenguajes, gestos, dichos, arte universal, dramas inmortales… ¡Jobar que parece que estamos en clase y me he ido del tema!!, ¿recuerdan..”¿dónde estábamos?”
He aquí el “cuento”…”de marras” ¿a ver si sabeis de donde proviene esto de “marras”. Ah y ya sabéis “doxa” no significa más que “opinión”

Gato ortodoxo
Un gato pasó por casualidad junto a una asamblea de perros cuyo líder oraba entusiasmado:
– ¡Hermanos! Recemos juntos, guardemos los ritos y obtendremos del Gran Dios Perro que nos envíe sabrosos y abundantes huesos!
– ¡De gato, si puede ser! , -exclamó un feligrés despistado.
– ¡Impío!, – le espetó el Gran Sacerdote de la Orden de los Perros-. ¡No pongas límites a su misericordia infinita! ¡Él bien sabe lo que tiene que enviarnos y su gloria se manifiesta en la diversidad!
– ¡Amén!, – ladró la Asamblea con fervor.
El gato se alejó de allí, abochornado y lleno de dignidad, diciéndose:
– ¡Estúpidos idólatras, infieles ignorantes, salvajes! ¿Cómo es posible que le recen a ese dios de paganos incivilizados y no al verdadero Gran Dios Gato? ¡Y, encima, le piden huesos en vez de ratones!
Muchos dedos pueden señalar la luna, pero ésta es sólo una.
Al igual que se puede reflejar en mil charcos, ríos y mares, pero sólo es una.
Un divertido ejercicio consiste en abrir la mente y tratar de comprender la diversidad de formas en que se expresa la vida. Acoger sin excluir, mientras acudimos a compartir sus necesidades. A eso se denomina cooperación, “sinergein”, en griego. Sembrar juntos en la misma arada.

José Carlos Gª Fajardo,rdm

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Campana sin badajo

En el famoso monasterio de Saolín había un novicio que destacaba en todas las artes del Camino. Antes del último certamen de espada, convencido de que, una vez más, iba a alzarse con el sutil cendal blanco que le impondría el Abad, se inclinó ante éste y le pidió una campana. Como llevaba tiempo insistiendo en semejante deseo, el Abad lo puso a prueba.
– Si antes del próximo festival logras que todas las dependencias del monasterio estén limpias como la plata, te regalaré la mejor de las campanas.
El novicio se dedicó a limpiar día y noche el monasterio. Subía, bajaba, se tiraba al suelo, gateaba por las columnas para limpiar las bóvedas, limpió las mil y una cristaleras, hasta que se presentó al Abad reclamando su premio. Éste alabó su trabajo y le regaló una campana de plata labrada que el joven discípulo se llevó a su celda. Encendió velas, quemó incienso y se sentó en su jergón para gozar con el sonido de su maravillosa campana. ¡Pero no sonaba, porque no tenía badajo!
– ¡Maestro, me has engañado! He trabajado día y noche limpiando el monasterio y tú me regalas una campana sin badajo, ¿cómo voy a escuchar su sonido?
– No te he engañado, – respondió sonriente el Maestro -. Se acercaban los Juegos en los que competían todos los monasterios y tú descuidabas tu entrenamiento ilusionado con esa dichosa campana para escucharla tú solo en tu celda. Te hice trabajar día y noche subiendo y bajando, cargando pesos, subiendo por las paredes, manteniéndote en equilibrio para alcanzar las más distantes vidrieras. No pensabas en otra cosa. Estabas en perfecta concentración. Por eso alcanzaste los premios para el monasterio.
– Pero ¿cómo hacer sonar una campana sin badajo?
– La campana y el badajo están dentro de ti. Tu felicidad interior, tu concentración y tu alegría son el badajo que hará sonar la campana de plata para deleite de todas las gentes. Lucidez y compasión te pertenecen.
El discípulo se iluminó al instante recogiendo el auténtico premio a su esfuerzo en el camino de la espada. Se postró ante el Maestro comprendiendo que el sonido más hermoso es el que brota de una mente clara y de un corazón generoso.
– Anda, – le dijo alzándolo el Maestro – , Vete en paz y recuerda las palabras del Buda: “Que cada uno de vosotros sea su propio refugio”, para mejor sintonizar con la armonía de los seres y del universo.
José Carlos Gª Fajardo

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Reflexión de un octogenario… activo

Nadie se va del todo. Los seres queridos, los amigos hemos intercambiado muchas veces experiencias, afectos,… todo eso “circula” por un torrente misterioso que llamamos “corazón”, “recuerdo” que a nuestra vez hemos compartido, enriquecido, con otros. Es maravilloso pensar en el velo de la diosa Indra: era de una sutil red que en lugar de nudos llevaba diamantes… ¿Os imagináis? Cada rayo de luz se multiplicaba por sí mismo, resto es, según su naturaleza (del mito)….así nosotros nunca moriremos del todo… una frase, un abrazo, una sonrisa, una metedura de pata… eso que llaman alma o “¿otra vida? . Perdone que aproveche la oportunidad de recordar a Sócrates en su lecho de muerte después de beber la cuenta (lo cuenta Platón en El Fedón) acerca de creía en otra vida después de la muerte:”No me preocupa nada, amigo, o hay algo o no hay nada. Si hubiera algo bien me habrá valido lo que haya hecho en favor de la justicia, de la amistad, de los habitantes de la polis… Y si “no hubiera nada”, pues respondo lo mismo: He hecho lo que he querido o podido. Me han acusado de corromper a la juventud por enseñarles a pensar y a hacerse preguntas; y tb me “condenan” porque dicen que no creo en los dioses… (Hay que joderse, esto no lo dijo Sócrates, pero me invita a explayarme cada vez que me tocaba explicarlo en mis clases… o lo hacía yo venir a cuenta cuando me parecía oportuno. La vida sólo se merece compartiéndola… todo.. con los demás, con los cielos y los mares y los ríos y los montes y los valles… y con uno mismo sabiendo disfrutar… cuando procede, y arrimando ambos brazos para acoger y seguir adelante porque la “meta” es el camino. No creáis que el tema es baladí, a mis 83 años y en activo… cada vez me “preocupan” menos los dioses, el más allá… o lo que sea. ¡Sírvase usted mismo, capitán. Oh mi capitán! Es aquí y ahora y la cadena de abrazos, de afectos, de vivencias, de errores, de lo que sea que hayamos compartido si todo, al final, pudiera resumirse en un !Nadie me pidió permiso para nacer; no se le ocurrirá ahora hacer tonterías! Y como dicen en mi tierra gallega: “puede que sí, puede que no, lo más probable es, a lo mejor, ¿quién sabe?” Un abrazo a todos… amigos; nosotros… seguimos.
José Carlos Gª Fajardo

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Nadie sabe de lo que es capaz hasta que se pone a hacerlo

Este texto pertenece a la serie Remembranzas

Unas palabras del Fundador de Solidarios

Todos sabéis que nuestro servicio social comenzó ayudando a transportar, desde sus casas a las diversas Facultades de nuestra Universidad Complutense de Madrid, a alumnos con alguna seria discapacidad motora. Otros alumnos, formados por nosotros aprovechando los Seminarios de mi asignatura y después, de todo el campus, al comprobar el gran servicio humano que pusimos en marcha y con la información de este servicio se extendió a todas las Facultades y Centros de la UCM, por orden del Rector Villapalos, para animarlos a que fueran solidarios aportando estos datos: Nombre, domicilio y el horario que tenían, de mañana o tarde, en su Facultad o Ingeniería y si tenían un medio de locomoción para recoger en sus casas a otros alumnos con esa discapacidad motora. Por la parte de atrás de este escrito, la diríamos a quienes necesitasen este servicio que nos dieran los mismos datos para cruzarlos con los de los voluntarios. Recordad, entonces no disponíamos de PC y los hacíamos en grandes encerados. Pero lo conseguimos.

Al mismo tiempo que asumíamos otros servicios en Cottolengos, hospitales, personas mayores que vivían solas, y como oferta de voluntarios sociales bien formados, a otras ONG serias y responsables que eran expertas en otros servicios.

Entonces, un día sonó mi teléfono y un antiguo alumno mío me decía que ingresaba en un Centro Penitenciario para cumplir una larga condena en el viejo CP de Segovia: “No me falle, Profesor”. No sabemos cómo sucedió, pero, al cabo de 15 días, un sábado temprano ya estábamos dentro de la prisión, acompañado por un par de “voluntarios solidarios” dentro del CP, viejo, frío y desalmado a sábados visitando a quien había pedido que no les fallásemos. “Si tú me dices ven, lo dejo todo”, canta el bolero. Para nosotros, si alguien nos pide ayuda está claro que nos necesita, a nosotros nominalmente, porque no lo piden al “lucero del alba”. Todavía hay gente que “espera” y “espera” … que “alguien” le pida ayuda no sé por qué medio de mensaje. Mientras no “escuchan” el formidable grito de que alguien me/nos necesita.

Han pasado unos 40 años y yo vivo jubilado, pero Profesar Eméritus y voluntario en la ONG, trabajando sin cesar, pero al ritmo de los 82 años cumplidos. No me aburro nunca. Ahora llevo meses, con ayuda de veteranos voluntarios que me recogen para acudir cada semana al CP de Sito del Real, porque ya no puedo conducir, pero desarrollando un Proyecto que, desde hace años me obsesiona, y que en parte estábamos haciendo en los CP que la ONG visita cada semana en varios CP de Madrid y en los de otras provincias: Sevilla, Granada, Murcia etc.

Cosas que pasan: comencé en una cárcel y empleo mis días, relaciones, contactos etc. en poner en marcha este proyecto: Que, en todas las cárceles de España, para empezar, y de acuerdo con los diferentes módulos, niveles y necesidades de los CP… Bibliotecas de seis a diez mil libros: novela, poesía, historia, psicología, biografías, libros de viajes, teatro, arte, obras de Premios Nobeles y de los Premios de mayor calidad y categoría. Bien organizados, catalogados y con un servicio por los diversos módulos o celdas semanal. Pero en algunos módulos ya tenemos en marcha seleccionadas bibliotecas con miles de libros. Por eso me siento ocupado, contento y con un desafío esperando la formación del nuevo Gobierno y ya contactando a “enlaces” para que la Dirección Gral. de Prisiones nos siga ayudando en el transporte, pero ahora para toda España.

¿Cómo obtenemos esos miles y miles de libros? Pues de jubilados y viejos profesores que no saben qué mejor destino darles a unas personas que lo que tienen es tiempo y nosotros cuidamos el buen funcionamiento que lo mantenga, cuando yo ya no esté. Ah, y si alguien os dice que es una locura… sonreíd y seguid adelante. Llevamos décadas escuchando cosas semejantes. “Pueden, quienes creen que pueden”. “Lo hicieron porque no sabían que era imposible”. “Nadie sabe de lo que es capaz, hasta que se pone a hacerlo”. Y en la última sábana que colgó durante años en nuestra facultad, “Si nadie nos tiene que mandar, ¿a qué esperamos?”. Esta es la historia auténtica de nuestros anhelos, esfuerzos, dificultades y éxitos.

José Carlos Gª Fajardo,
voluntario y fundador de Solidarios para el Desarrollo. ¡Pasad la palabra! Nadie sabe de lo que es capaz hasta que se pone a hacelo

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Crimen sin huella

“Pregunté a los hombres:
– “¿Qué lleváis envuelto en ese fardo?, hermanos?
Y ellos me comentaron:
– ” Llevamos un cadáver, hermano”
Así que les pregunté:
– “¿Lo mataron o murió de muerte natural?”
– “Eso que preguntas tiene difícil respuesta, hermano, pero más bien parece haber sido un asesinato”
– “¿Y cómo fue el asesinato? ¿A cuchillo o con bala, hermanos?, – les pregunté -.
– “No fue ni un cuchillo ni una bala: ha sido un crimen mucho más perfecto, que no deja huella alguna”.
– “Entonces, ¿cómo lo han matado?”, – pregunté y ellos me respondieron con calma:
– “A este hombre lo ha matado el hambre, hermano”.

(Este “cuento” de Josué de Castro sólo pide silencio para la reflexión, sentarse con otros para buscar juntos propuestas alternativas y tomarnos el tiempo para llorar a los asesinados de cada día. Mientras afilamos nuestros machetes. Cada uno el suyo, porque en el principio no fue la palabra, sino la acción. Primero el grito, la palabra vino después.)
José Carlos Gª Fajardo.

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Aprender a nadar

Cuando era joven el Mulá Nasrudín Hodja, héroe de tantos cuentos populares en Oriente Medio y hasta en la lejana Samarcanda, tenía una barca desvencijada que utilizaba para llevar a la gente al otro lado del río.
Un día, su pasajero de turno, un profesor muy quisquilloso, decidió, mientras cruzaban, hacerle una prueba al Mulá para ver cuánto sabía.
– Dime, Nasrudín, ¿cuánto es ocho veces seis?
– No tengo idea, – respondió el Mulá -.
– ¿Cómo escribes “magnificencia”?
– No lo hago, – respondió Nasrudín -.
– ¿No estudiaste nada en la escuela?
– No, – respondió el Maestro -.
– En ese caso, la mitad de tu vida está perdida.
Justo entonces, se desató una tormenta feroz (vaya usted a saber si Nasrudín tuvo algo que ver o si los Cielos quisieron echarle una mano), y el bote comenzó a hundirse.
– Profesor, – dijo Nasrudín -. ¿Alguna vez aprendiste a nadar?
– No, – le respondió -.
– En ese caso, tu vida entera está perdida.
En los planes de estudio insisten en que llenemos nuestra cabeza de conceptos en lugar de ayudarnos a tenerla bien estructurada. Ocho veces seis todavía suman 48, con independencia de dónde vivamos. Pero el concepto de magnificencia puede cambiar si sabemos que, en 1520, cuando los españoles llegaron a Tenochtitlán, Ciudad de México, ésta era diez veces más grande que cualquier ciudad europea.
Ignorar a la otra mitad de la humanidad (las mujeres, los pueblos indígenas, los hambrientos, los que no tienen acceso a la cultura, menospreciar a quienes ni siquiera saben que son personas) no presta la ayuda necesaria para aprender a nadar en las aguas turbulentas de nuestro siglo.

José Carlos Gª Fajardo. Prof Emérito U.C.M.

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