A los amigos que saben de tormentas

(A los amigos que seguís mis/nuestras peripecia. Agarrarse al timón, poner proa a nuestro destino y sortear olas, vientos, encalmadas y tempestades)

Va todo bien, teniendo en cuenta todo lo que alberga una casa después de 53 años de matrimonio. Valle y los hijos se emplean a fondo. Mañana ya sabremos cuando nos mudamos pero es duro porque vuelven a pasar bajo los ojos y en el corazón, todas las cosas que están seleccionando y que de una cierta manera han ayudado a poblar nuestras vidas. Uno siempre “cuenta” con que lo harán cuando uno ya no esté… pero la vida es así y tenemos que hacerle frente con serenidad, ecuanimidad y el sentido común de una madraza como Valle. En cierta medida, aunque no lo comentemos, se adelanta lo que suele suceder cuando uno ya no está “traspasado” y que queda escrito, pero lo toman con mucha dignidad y elegancia. El que peor lo pasa creo que soy yo… llevo unos días muy afectado porque están pasando por mis manos, cambiados a cajas, separados, recolocados los libros y escritos que uno tenía— ahí, sabiendo que estaban pero no “encontrando” tiempo para ordenar, destruir y sobre todo seleccionar los que nos van a acompañar. Recordad que aquí han concurrido los libros y escritos de la casa y hasta de toda mi vida que se conservaban porque uno postergaba su destrucción con la sorda esperanza de que algún día los iba a “necesitar”, libros casi terminados, otros a medias y material en cantidad xq siempre deja para “más tarde” tantas cosas, notas, ensayos y confidencias que han marcado nuestras vidas desde la primera universidad… y fueron cuatro.
Las mujeres de la casa y algunos hijos son más prácticos que yo, porque recordad que aquí han venido a parar los libros de tantas etapas y eso que llevo meses seleccionando los más adecuados para los Centros penitenciarios, cada jueves sin falta, porque es donde más posibilidades tienen de ser aprovechados ya que no disponen, como es obvio, de móviles ni de PC etc. Y porque disponen de más tiempo para leer, si lo desean.

Esas “selecciones” de cada miércoles para llenar tres o cuatro cajones parece que dolían menos pero ahora hay que afrontrar los que van a la nueva casa y los que tengo que distribuir y duele, coño, vaya si duele. Uno ve anotaciones, subrayados, relecturas, fechas…y hoy no es fácil donarlos a ninguna biblioteca… ni en las facultades ni en ayuntamientos o enviarlos a América de 6. 000 o de 3.000 títulos a tantas Escuelas normales para formación de profesores y a bibliotecas de las universidades que en África tenían departamento de español. Fueron casi un millón de título e imaginaos la increíble y valiosísima ayuda de tantos profes jubilados y de tantos voluntarios para deshacerse de los que no parecían útiles y convenientes. Y después… la destrucción ecológica de los muchísimos que desechábamos. A todos cuantos participaron en esa increíble tarea: ¡Gracias de todo corazón! Generaciones enteras de más de 20 países os estarán agradecidos… sin saberlo.
Lo mismo que ocurrió con los medicamento seleccionados a la perfección por expertos de Farmacia y voluntarios de todas las edades para enviar unos 94.000 kgs de esas maravillas de la farmacopea tan necesarias para centenares de miles de persona; aquí de más países pues estaban incluidos centros de salud de África y de Medio Oriente. Cierto, lo hicimos porque no sabíamos que era imposible y, a pesar de los desánimos e inconvenientes que tanta gente de buena fe, nos repetían una y otra vez. Nadie sabe lo que es capaz de hacer cuando encuentran una entidad apropiada y a un jefe que asume su responsabilidad de mando o se arruga fácilmente y hace oídos sordos a los “prudentes” de siempre. De ahí la fama de ser algo autoritario y a veces “visionario” cuando se trataba de ayudar a personas que lo necesitaban más que nosotros y a los que tenían un derecho indiscutible a nuestra ayuda. Así lo he pensado siempre y he actuado en consecuencia (tragándome algunos comentarios y reticencias).(¿Os habéis dado cuenta de cuantos “listos” están dispuestos a saltar con dificultades en lugar de analizarlas, estudiarlas y confiar algo en la capacidad del Responsable que está dispuesto a emprenderla tarea, el desafío, challenge…?
Pues bien, ahora que llevaba años madurando dotar de buenas bibliotecas o de mejorar las existentes en los CP  de España en donde hay unas 60.000 personan que con arreglo a la solidaridad, a la justicia y a la Constitución tienen derecho a rehacer sus vidas, a formarse, a crecer y hacer todo lo posible para su reincorporación a la sociedad, obviamente, de los que se hayan corregido, y de acuerdo con los derechos fundamentales, excepto aquellos que quieran o no sepan o no puedan esforzarse, dejarse ayudar, corregirse, tomar conciencia de su delito y poder reinsertarse en la sociedad… Esto lleva tiempo, requiere trabajar duro, recaer y volverse a levantar. Es duro, sí pero también fueron duras sus tropelías y sus agresiones a seres inocentes y a la propia sociedad. No están allí por ser inocentes, al menos en un sistema garantista como es el nuestro.
Llevo esperando la formación del nuevo Gobierno, a los responsables que me puedan facilitar la distribución por toda España de bibliotecas adecuadas a esos CP. ¡Mira que tardan los “políticos”! Yo, no me pude esperar y desde hace tres meses con la ayuda de Beatriz, de Borja, de Gema, y por supuesto de Alvaro y del director de Solidarios Alfonso… no hemos dejado de acarretar cajas y cajas de libros para Soto mientras se me abrían los senderos para que la autoridad competente dieran la orden de enviar ellos a los destinos más apropiados las bibliotecas que les iríamos formando. Como siempre…nosotros, seguimos… Pero héteme aquí que surge lo del cambio de casa y tener que deshacerme de unos 6.000 títulos que había yo manoseado y muchos subrayado en las Facultades, en Solidarios y en el Centro de Colaboraciones. Es duro tener que elegir en cuales podrían quedar en la casa nueva por que sin ellos no me puedo imaginar y cuales… deshacerme de ellos aún sin tener el acuerdo necesario con las autoridades pertinentes.
Por lo demás, agradezco las muchas ofertas de vosotros, amigos tan queridos para mí y siempre, para ayudarnos en el traslado. Valle y nuestros hijos e hijas lo han facilitado mucho y vendrá un camión o lo que sea con los profesionales adecuados.

Pero, si mañana firmamos el contrato ya veré “con mi propios ojos” y las “medidas” de Valle cuales podría llevar para mi nuevo estudio (aquí disponía de más de dos y de pasillos llenos de librerías adecuadas), como algunos de vosotros habéis visto.

Hoy creo que toqué tierra y, no se lo digáis a nadie, me sentí tan embarullado con las clasificaciones que esto parecía un zoco árabe. Así que, cuando se marcharon los hijos y me pregunto Valle qué me apetecía cenar, me vio la “cara” y no objetó nada cuando me senté para tomarnos, yo dos coca colas con ron generoso, (ella una) picar de lo que pusiera ante nosotros aquí en el salón para ver el telediario deprimente por los ignominiosos cambalaches que hicieron. Con todo el descaro y desvergüenza inimaginable para mezclarse entre ellos como XXX y ZZZ, y los que se os ocurran. ¡Qué espectáculo tan deprimente! ¿Y estos van a dirigir este gran país con arreglo a derecho con ecuanimidad, dignidad, firmeza etc ante la situación que padecen estas sociedades que actúan por intereses transnacionales, corruptos, propios de banksters y de maleantes… que se atreven a despellejarse y a hacer manitas a la vez. Es que los oigo, los veo y no cabe en la cabeza que tengan tanta responsabilidad  y cambien e inter cambien a cada rato. Muchos de ellos son deleznables ¡y no se ponen rojos ni sienten vergüenza! Por eso, no podemos arrugarnos y sacar fuerzas de donde sea o inventándolas para que tanto pícaro, gánster, arrebata capas y corruptos no interrumpan ni entorpezcan el deber que tiene el Estado en relación con otras gentes de otros países, con nacionales e inmigrantes y con el destrozo predicho del medio ambiente por personalidades y expertos en la materia. Y no como el pobre “primo de Rajoy” que diz que le aseguró que “no había para tanto”. Tan sólo por eso y por tantas cosas más muchos políticos deberían sufrir los castigos de Tántalo, Sísifo y de sus colegas.
Y antes de terminar, pues ya es casi la una de la madrugada, (a pesar de tener sólo una cuerda vocal) hoy me fumé un puro habano tan pancho….¡y mi mujer no dijo nada! ¿cómo me vería?

Pero ahora con vuestros emails… me habéis levantado el ánimo fajardiano y me voy a descansar porque mañana…será otro día. Recordad: cada día un día.

Un abrazo fuerte y entrañable para todos vosotros quienes sabéis que os tengo presentes… no podría ser de otro modo.

Profe., rdm

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Lo que nos espera si no reaccionamos

¿Quién necesita erudición habiendo buscadores de Internet? ¿Con qué fin
cultivar la calidad educativa si sólo queremos lucro y diversión? Menudean
negros augurios. Se acerca, según dicen, el día en que, ahítos de cultura visual,
prescindiremos del lenguaje. Nos bastarán entonces cuatro rudimentos verbales
para balbucir saludos, indicarle al médico dónde hace pupa y descifrar los
manuales de instrucciones de los aparatos en que estamos delegando nuestra
soberanía intelectual. No sabremos definirnos, seremos un árbol junto a otro; a
cambio, habremos prolongado la infancia hasta edades que ayer caían de lleno en
la vejez. Quien sepa latín deberá agitar una campanilla, como los leprosos de
antaño. Los abuelos contarán historias de bibliotecas y democracias remotas a
sus nietos.
Fernando ARAMBURU

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Usted es lo que haga de sí mismo

El Instituto Francés de la Ansiedad y el Stress, en París, definió veinte reglas de vida que, si uno consigue asimilar diez, aprenderá a vivir con calidad interna. ¿Por qué no intentamos reflexionar sobre algunas, o intentar practicarlas? Daño no hacen.
Haga una pausa de 5 a 10 minutos por cada 2 horas de trabajo, a lo máximo. Repita estas pausas en su vida diaria y piense en usted, analizando sus actitudes.
Aprenda a decir no, sin sentirse culpable, o creer que lastima a alguien. Querer agradar a todos es un desgaste enorme. Planee su día, pero deje siempre un buen espacio para cualquier imprevisto, consciente de que no todo depende de usted.
Concéntrese en una tarea a la vez. Por más ágil que sean sus cuadros mentales, usted se cansa. Olvídese de una vez por todas de que es indispensable en su trabajo, su casa o su grupo habitual. Por más que eso le desagrade, todo camina sin su actuación, salvo usted mismo. Deje de sentirse responsable por el placer de los otros. Usted no es la fuente de los deseos, ni el eterno maestro de ceremonia.
Pida ayuda siempre que sea necesario, teniendo el buen sentido de pedírsela a las personas correctas. Separe los problemas reales de los imaginarios y elimínelos, porque son pérdida de tiempo y ocupan un espacio mental precioso para cosas más importantes. Intente descubrir el placer de cosas cotidianas como dormir, comer y pasear, sin creer que es lo máximo que puede conseguir en la vida.
Evite envolverse en ansiedades y tensiones ajenas. Espere un poco y después retorne al diálogo y a la acción. Su familia no es usted, está junto a usted, compone su mundo, pero no es su propia identidad. Comprenda qué principios y convicciones inflexibles pueden ser un gran peso que evite el movimiento y la búsqueda.
Es muy conveniente tener siempre a alguien a quien le pueda confiar y hablar abiertamente. No sirve de nada si está lejos. Fije usted mismo la hora acertada de salir de una cena, levantarse del palco y dejar una reunión. Nunca pierda el sentido de la importancia sutil de salir a la hora correcta. No quiera saber si hablaron mal de usted, ni se atormente con esa basura mental. Escuche lo que hablaron bien de usted, con reserva analítica, sin creérselo todo. Competir en momentos de diversión, trabajo y vida entre pareja, es ideal para quien quiere quedar cansado o perder la mejor parte.
La rigidez es buena en las piedras, pero no en los seres humanos. Una hora de gran placer sustituye, con tranquilidad, tres horas de sueño perdido. El placer recompensa más que el sueño. Por eso, no pierda una buena oportunidad de divertirse. No abandone sus tres grandes e invaluables amigas. Intuición, Inocencia y Fe.
Entienda de una vez por todas, definitivamente y en conclusión, que Usted es lo que usted haga de sí mismo.
José Carlos Gª Fajardo. Profesor Emérito U.C.M.

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La pobreza se incrementa en muchos países

“La pobreza en cualquier parte es un peligro para la prosperidad en todas partes” dijo Guy Ryder, para pedir a los delegados “abordar los problemas que más importan a las personas, en un momento en el que ven una necesidad urgente de respuestas y actuación”, y en el que se cuestiona la “capacidad colectiva para proporcionar tales respuestas”.https://periodistas-es.com/la-oit-advierte-sobre-el-peligro…

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Muchas gracias

“Encenderé un fuego para ti” marcó un antes y un después en mi vida. Africa era una pasíon, pero a partir de su libro se convirtió en una obsesión. Su libro fue el primero de una humilde biblioteca “africana” (que muy orgullosa ya son casi 50 títulos de autores africanos), que me han sacado no solo de mi gran ignorancia sobre ese gran continente, sino que me ha hecho comprender muchas, muchas cosas de lo que ha pasado y de lo que sigue pasando en este “nuestro mundo”. Mi más profundo agradecimiento.
(Llegó por FB pero no he sabido cómo darle las gracias…
ni de quién se trata)

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Los martes con mi viejo profesor, Mitch Albom

Una lección de la vida, de la muerte, de la amistad y del amor.

Todos hemos tenido en algún momento un profesor a quien hemos admirado, que nos ha entendido y que hasta nos parecía que algunas veces hablaba para nosotros.
Pasó el tiempo, y muchos profesores se han ido difuminando en el olvido pero la voz, el talante y un no sé qué de aquel, hoy viejo, profesor permanece como amonestándonos por no haber sido capaces de entablar una relación más personal.
Es como si hubiera quedado algo interrumpido, o algo por hacer.
Para el periodista deportivo Mitch Albom, esa persona fue Morrie Schwartz, uno de sus profesores en la universidad que lo prepararon para alcanzar los éxitos profesionales que hoy tenía. Pero en su corazón, después de 15 años, sentía su ausencia, algo así como si no se hubieran atrevido a abordar las cuestiones fundamentales de la vida, dinero, poder, valores, familia, perdón, vejez, enfermedad, muerte, amor.
El periodista, ya famoso, un día decide ir a visitar a su viejo profesor y recorre los mil kilómetros que les separan. Cuando llamó por teléfono para anunciar su visita, y después de aguardar unos momentos para que le consultaran, la voz en el teléfono lo animó a venir, y le dijo que el profesor lo esperaba desde hacía tiempo.
Claro, la esposa no se atrevió a decirle al joven que el viejo profesor padecía la enfermedad degenerativa ELA, y que le quedaba poco tiempo de vida.
Mitch va un martes a visitarlo y lo encuentra gravemente enfermo y pasando un doloroso calvario que su esposa, hijos y médicos tratan de aliviar cómo pueden pero, al mismo tiempo, el joven periodista se encuentra con que nada ha cambiado en su maravillosa relación; como si no hubiera pasado todo aquel tiempo. Por eso, decide ir a visitarlo cada martes recorriendo esos mil kilómetros que le permitían preparar su corazón para el reencuentro… mientras fuera posible.
Juntos, en un mágico clima de conexión espiritual, de afecto y de complicidad intercambian ideas, comparten silencios y se atreven a ser ellos mismos.
De ahí el enorme éxito de este libro desde su publicación, bajo el título original de Tuesday with Morrie, y, en español, Martes con mi viejo profesor. Una lección sobre la vida, la muerte y el amor.
Vale la pena armarse con un buen lápiz y no vacilar en subrayar en este libro de apenas 200 páginas, que canta una hermosa amistad.
José Carlos Gª Fajardo
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La solidaridad no envejece ni se cansa

El altruismo no entiende de edades. Lo sabe bien el profesor emérito José Carlos García Fajardo, fundador de la ONG ‘Solidarios para el Desarrollo”. Una organización nacida en la Universidad con el objetivo de canalizar el espíritu generoso de cientos de jóvenes voluntarios, con proyectos dirigidos a personas mayores, discapacitados, internos en las cárceles o gente que ni siquiera dispone de un techo bajo el que dormir. Hoy hablamos con él de una apuesta personal por la solidaridad.

.“Nadie sabe de lo que es capaz hasta que se pone a hacerlo”, repite con pasión José Carlos García Fajardo. Quizás él nunca imaginó que llegaría hasta donde ha llegado. A sus setenta y cinco años, ya jubilado después de ejercer durante décadas como profesor de la Universidad Complutense de Madrid, dedica las sofocantes mañanas de agosto a revisar artículos, enviar cartas y poner al día sus recuerdos. Todos ellos con un denominador común: la desinteresada ayuda a quienes quedaron a un lado de la sociedad.

Con ese espíritu, animado por un pequeño grupo de estudiantes de la facultad de Ciencias de la Información con inquietudes sociales que trascendían lo académico, el profesor Fajardo fundó la organización ‘Solidarios para el Desarrollo’ hace más de 25 años. Desde entonces, y con el apoyo de cientos de voluntarios, ha desarrollado programas de asistencia para diferentes colectivos.

Aunque, como recuerda Fajardo, “todo empezó en la cárcel”, en el centro penitenciario de Segovia. Allí fue a parar un antiguo alumno del profesor “por uno de esos errores que cualquiera podemos cometer en un momento de nuestra vida”, dice Fajardo. “Mi día libre aquí (señala el edificio de la facultad, que asoma entre las copas de los árboles) era el miércoles, y yo dedicaba cada semana a ir hasta Segovia para acompañar, primero a este chico, y luego se fueron sumando otros presos y también otros voluntarios que me acompañaban”.

El proyecto fue creciendo y pasó a llamarse Aula de Cultura. Se organizaban conferencias, conciertos o talleres de teatro, y ya no sólo en la prisión de Segovia. Las cárceles de Valdemoro, Soto del Real, Sevilla, Granada, Palma de Mallorca o Texeiro, en La Coruña, se fueron sumando a la iniciativa. “Tú no ibas a hacerle ningún favor al preso”, explica Fajardo, “¡era él quien te estaba acogiendo en su mundo!”.

Mundos aislados, como hasta entonces era el ambiente penitenciario. O incluso más, como el entorno en el que tenían que resistir los enfermos de SIDA en la década de los ochenta, cuando la enfermedad era considerada una epidemia o, en el mejor de los casos, un tabú. También ‘Solidarios’ se encargó de visitar los hospitales y acompañar a los enfermos. “Los voluntarios no somos enviados, somos llamados. Nosotros recogemos a quien se cae, lo devolvemos hacia arriba y pasamos desapercibidos. De eso se trata”.
POBLACIÓN DIANA
Fueron años difíciles, en los que cada pequeño avance significaba una profunda bocanada y cada momento de respiro, un nuevo impulso. De ahí nacieron, ya en los años noventa, nuevas líneas de asistencia social. La primera de ellas estaba enfocada a los propios alumnos universitarios que, por algún tipo de discapacidad física, no podían asistir a las clases. Era el Programa de Atención a Estudiantes Discapacitados(PAED), que aún mantiene plena vigencia. “Antes no venían y nosotros fuimos a buscarles a sus casas, a ofrecerles una posibilidad como a los demás”, asegura Fajardo. “Esos chicos y chicas, voluntarios que se levantaban a las seis de la mañana para ir a recogerles, que les ayudaban a cambiarse la sonda en el baño, que les cortaban el filete de carne en la cafetería si ellos no podían… fue duro”, rememora emocionado, “pero mereció la pena, las familias nos lo agradecían”.

También las personas mayores que viven solas en las grandes ciudades, centraron la atención de la ONG. La idea inicial era que jóvenes estudiantes universitarios dedicasen un par de horas semanales a acompañar a estos mayores en cualquiera de sus actividades diarias: dar un paseo, hacer la compra, o simplemente ayudarles a preparar la merienda. “Nos empezamos a dar cuenta de cómo esas personas mayores se cuidaban más, se arreglaban, recogían la casa… porque sabían que el chico o la chica volvería en unos días a acompañarles de nuevo, y eso les hacía mantener la ilusión”, asegura Fajardo.

Tal fue el éxito de aquellas primeras experiencias, que desde ‘Solidarios’ pensaron en ampliar esos acompañamientos a estancias permanentes. Y lo hicieron mediante la iniciativa Convive con Mayores. Se trataba de que los estudiantes que vinieran de otros lugares de España o del mundo tuvieran la posibilidad de residir con una de estas personas mayores, de manera gratuita y comprometiéndose a una convivencia inter generacional, activa y solidaria. “Es algo más complejo incluso que nuestros comienzos en las cárceles”, advierte Fajardo, “porque aquí hace falta un trabajo de selección, entrevistas con los chicos y las personas mayores, un seguimiento constante…”

Por eso ahora buscan nuevas vías de financiación con las que mantener y potenciar el proyecto, para conseguir que un centenar más de personas mayores que viven solas puedan recibir el apoyo y la compañía permanente de otros cien estudiantes universitarios.

Y además de todo lo anterior, están las calles. Las calles de una ciudad como Madrid, donde viven, comen y duermen cada día unas 6.000 personas según datos de Cáritas. Desde 1995, voluntarios de ‘Solidarios’ recorren la noche madrileña -y también la de otras ciudades como Barcelona, Murcia o Granada- ofreciendo una taza de café, un bocadillo y un poco de conversación a quien lo necesite.

Pero eso sí, advierte el profesor Fajardo, “nosotros no estamos aquí para decirle al borracho que deje de beber o para enviar a un albergue a alguien que prefiere estar en la calle, ¿qué derecho tenemos nosotros a hacer algo así?”, se pregunta. Lo que sí les entregan es una pequeña guía de recursos sociales como esta, por si quieren hacer uso de ella. De nuevo, echar una mano y pasar desapercibidos.

Sin embargo, España no es el único país donde ha estado presente ‘Solidarios’. Del año sabático del profesor Fajardo por “más de veinte países” del África subsahariana surgieron -además del libro ‘Encenderé un fuego para ti’- nuevos planes e ideas renovadas para poner en marcha. Por ejemplo, la creación de centros de medicina preventiva en diferentes universidades africanas o la construcción de un “Puente Solidario” a través del cual, y hasta 2003, la organización envió toneladas de medicamentos a hospitales de países del Sur.

“Pero también enviamos miles de libros a las Universidades Populares y Escuelas Normales de América Latina”, recuerda Fajardo, que ahora dedica la mayor parte de su tiempo (incluidas las calurosas mañanas de verano) a coordinar el Centro de Colaboraciones Solidarias, una red de comunicación que cada semana envía varios artículos de producción propia a centenares de medios latinoamericanos o departamentos universitarios de Estados Unidos y Canadá, y que además organiza, cada año, un taller de periodismo solidario.

Fajardo, un hombre para quien la solidaridad no tiene edad de jubilación. “Soy feliz. Hago lo que me gusta, hago lo que quiero… pero lo más importante, es que quiero lo que hago”. Y se nota.

Borja González Andrés  Ha sido redactor en la Cadena SER y actualmente trabaja para la agencia Reuters.

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