Barreras mentales

Existen barreras en nuestras mentes que a veces dificultan el trato con personas con alguna dificultad
Las Organizaciones humanitarias que trabajan con discapacitados ayudan en la integración social y laboral de estas personas. No sólo luchan contra las barreras físicas y psicológicas que dificultan su movilidad y aceptación social, sino desarrollando la propia autoestima y haciéndoles comprender que su puesto en la sociedad no puede ser ocupado por nadie.
Recoger a un paralítico cerebral en su domicilio, llevarlo a sus clases y al final de la mañana o de la tarde devolverlo a su casa, no es bastante a pesar de la hermosa tarea y del esfuerzo que supone para el voluntario. Se requiere conocer más datos: discapacitación, grado de autonomía y cooperación, sus necesidades académicas y sociales.
Hay que desarrollar la calidad humana del voluntario social, entrenarlo en la habilidad para manejar a los diversos tipos de discapacitados, fomentar su paciencia y hacerle comprender que la constancia es un elemento indispensable en cualquier servicio de voluntariado pero sobre todo en éste del que dependen personas que no viven en un centro especializado sino que nos aguardan cada mañana en el portal de sus casas y no podemos fallarles. Hay que enseñarles también a saber decir no ante caprichos o depresiones que suelen surgir para tratarlos como a seres normales que son pero discapacitados. Hay que huir de la “piedad peligrosa” para no hacerles concebir esperanzas imposibles que los frustrarían.
Los voluntarios sociales que visitan hospitales psiquiátricos y centros que acogen a disminuidos psíquicos profundos se dan cuenta de que los pacientes son mucho más receptivos y sensibles de lo que pensamos. No pueden adoptar la necesaria distancia terapéutica de los profesionales. Son “instrumentos desafinados”, y es preciso tratarlos con mimo, habilidad y paciencia. Y con mucha ternura siempre.
Un discapacitado psíquico supone una alteración en el orden habitual, pero no por eso deja de tener sus modos de expresión y de comunicación. Aunque no funcionen las reglas de la lógica que configuran el pensar racional, podemos servirnos del inefable camino del corazón. La intuición supera los condicionamientos de la razón. En cierto sentido, es un atajo. Esta es la actitud básica y el estado de ánimo que deben presidir nuestra relación con estos enfermos. Tenemos que adaptarnos a su peculiar dimensión del tiempo. Levantarlos, acompañarlos a la ducha, bañarlos con toda la paciencia y alegría del agua tibia con el champú espumoso. Secarlos con suavidad, ayudarlos a vestirse, según la necesidad de cada uno. No pretender quemar etapas. No hay prisas. Si hay algo que no falta en esos centros es el tiempo, esa hoguera en la que nos consumimos. Cada gesto, cada paso es como si formara parte de un rito y no debemos alterarlo. Dejémonos llevar por una suavidad ordenada no exenta de firmeza cuando sea necesario.
En los Centros de acogida a discapacitados psíquicos profundos el aprendizaje es lento, pero la paciencia y la prudencia son fundamentales. Tal vez sea más fácil ponerle un jersey en un minuto aunque él tarde cinco. Pero, entonces, la buena voluntad del voluntario se transforma en descuido que puede destrozar la tarea de meses de paciente repetición de actos dirigidos por un profesional que trabaja a diario con el enfermo, y no sólo en esas horas que el voluntario puede aportar en una labor complementaria a la del profesional. Este servicio puede ser formidable porque aporta algo distinto de la rutina: una alegría, una ternura y una paciencia que no siempre se pueden mantener cuando se trata de un largo aprendizaje.
En nuestro mundo regido por la mente, a menudo se olvidan los pequeños detalles, mientras que en “su” mundo hay que entrar de puntillas, para descubrir allí una riqueza de valores desbordante. Después de una mañana sin desperdicio, emerge siempre una pregunta: “¿Realmente aporto algo?” Uno cree que va a prestar una pequeña ayuda. Sin embargo, no es un intercambio en igualdad de condiciones, pues se recibe mil veces más de lo que se da. Pero es preciso abordar una cuestión que suele plantearse en algún momento de nuestro voluntariado. Es lo que he denominado “la sensación de manos vacías”.
No se trata de que no haga lo suficiente en mi cometido ni mucho menos que sea estéril mi servicio ante tantas experiencias de soledad, de dolor o de injusticia. Al contrario, es el momento de experimentar la propia debilidad y la indigencia de todos los seres y de todas las cosas que anhelan alcanzar su plenitud aunque parezca que se mueren, como el grano de trigo o como la sal o como la levadura. Es la experiencia de la gota de agua que se sabe océano, de la persona que se sabe humanidad y que todo cuanto sucede tiene un profundo sentido. Lo que ocurre es que antes de encontrarnos con el dolor, con la enfermedad, con la injusticia y con la muerte tan sólo nos ocupábamos en sobrevivir, aunque hiciéramos muchas cosas y diéramos muchas vueltas, como Alicia que “corría y corría para estar siempre en el mismo sitio”.
Esa sensación de manos vacías no debe asustarnos ni desanimarnos. Es en esa experiencia de debilidad donde se enraíza la auténtica fortaleza, que siempre es prestada. Una vez asumida esa debilidad, y ante cualquier desfallecimiento uno recuerda al sabio maestro Chuang Tzú “es el suelo quien te ayuda a levantarte”. No pasa nada. Ante todo, mucha calma. A veces, es mejor descansar. Una buena siesta, un paseo, practicar algún deporte o divertirse con los amigos es una excelente terapia para esa fatiga de la experiencia del sufrimiento ajeno.
Por poco que hagamos, si dejáramos de hacerlo quedaría sin hacer eternamente. Otros, miles, millones de personas podrán hacer muchas otras cosas pero si nosotros no damos ese vaso de agua, ese agua quedará sin ser bebida. Lo grande, lo pequeño, lo caro, lo alto, lo bajo… no son más que categorías y apariencias que uno puede transformar con su entrega cuando no se buscan resultados ni se piensa en el mérito. El Patriarca Zen, Bodhidarma, respondió al Emperador de China “tus acciones no tiene mérito porque las realizas pensando en el mérito”. No se trata de empeñarse en hacer el bien, ni siquiera de querer hacerlo: basta con actuar con naturalidad y transparencia. Basta con ser consecuente para superar las barreras de la mente.
José Carlos Gª Fajardo
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Destrozamos el planeta y nos entregamos a políticos venales y a banksters criminales

Josué de Castro, la máxima autoridad en la materia, dejó escrito en su insuperableGeografía del Hambre:

Las consecuencias más graves del hambre crónica son una notoria apatía y una tradicional indiferencia y falta de ambición. Dicho estado, con su deficiencia en ciertas vitaminas, comienza por embotar el apetito y cuando no se sufre hambre física a causa de la falta de alimentos el ser humano pierde el mayor estímulo a la hora de luchar por su vida; la necesidad de comer.  

No obstante se ha comprobado que a los pocos meses de que esos seres desnutridos reciban una alimentación racional son capaces de trabajar como el que más, y quienes menos creen en esa posibilidad de recuperación son quienes nunca han tenido que recuperarse de un hambre crónica.

De nada sirve lo que sabes, si no sabes para qué sirve lo que sabes.
Vázquez Figueroa

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… y me llenaron de besos

  • “No digas chorradas, Borja. Si hubiera Reyes Magos estarían en Internet.”
  • “No necesariamente; mis abuelos existen y no están en Internet. Están en una Residencia”
  • “Ya. ¿Y cómo lo sabes, listo”
  • “Porque un día se escaparon y me dieron besos”
  •                       ¡Va por tí, inolvidable Forges!
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Por qué nos debe preocupar lo que pasa en el Ártico

Que haya barcos de 42.000 toneladas atravesando el Ártico es algo que debería preocuparnos, denuncian Green Peace y otras organizaciones y entidades académicas muy solventes.
Lo que pasa en el Ártico no se queda en el Ártico. A eso apuntan las investigaciones que señalan que la pérdida de hielo puede estar detrás de los fenómenos meteorológicos extremos sin precedentes que estamos viviendo en países más al sur: super tormentas, sequías, olas de calor, inundaciones e inviernos con nevadas que baten récords.
Mientras el Ártico se calienta al doble de velocidad que cualquier otra región del planeta, este verano hemos sido testigos de cinco datos alarmantes:
1. El Ártico ha marcado un nuevo récord de mínima extensión de hielo este invierno —cuando debería alcanzar su máximo— desde que se iniciaron los registros científicos, hace 39 años.
2. Menos hielo y más delgado. Pero también preocupa que el hielo grueso, el que no se tendría que descongelar ni en verano, lo está haciendo a velocidades alarmantes. El bloque de hielo más antiguo y espeso, al norte de Groenlandia, está empezando a romperse.
3. Récord de temperaturas que siguen subiendo. Ya el pasado febrero, las temperaturas del Ártico se elevaron más de 30º C por encima del promedio en esa época del año. Este verano en Noruega, dentro del círculo polar, se alcanzaron los 33 grados.
4. El permafrost, el suelo permanentemente helado, ya no lo es tanto. Un suelo congelado que lleva así miles de años y que tiene la función de retener gases de efecto invernadero producto de la descomposición de materia orgánica, está pasando de hielo a formar grandes lagos
5. Incendios. Este verano ha habido 10 veces más incendios en el Ártico ruso que los que se registraban hace una década. Los satélites de la NASA han registrado 10.057 focos de incendio al inicio del mes de agosto.
Y en vez de acelerar todas las medidas que deberían frenar la subida de temperaturas, como cerrar las térmicas de carbón en España para el 2025 y acelerar la transición hacia un modelo basado en energías renovables, la destrucción del Ártico es una oportunidad de negocio para muchos.
Ya podemos ver cómo las empresas navieras mundiales pretenden aprovechar ese deshielo para ahorrar días de tránsito en el transporte de sus mercancías, circulando a través de esta nueva ruta inexplorada, no abierta comercialmente hasta la fecha. Que haya barcos de 42.000 toneladas atravesando el Ártico debería preocuparnos, porque el aumento del tráfico marítimo contribuirá a la pérdida de hielo y al aumento de los impactos del cambio climático en un lugar tan frágil como el Ártico, ya de por sí amenazado por líderes como Trump y las petroleras.
En nosotros está en toda la sociedad por los medios a nuestro alcance en denunciar esta catástrofe que ya está en marcha pero cuyos efectos, para algunos, han tardado en manifestarse. A pesar de que los habían denunciado los científicos, académicos más prestigiosos, así como entidades como Greenpeace, que llevan muchos años denunciándolo.
La ayuda de todos y de cada uno de nosotros se expresa con el deber irrenunciable de informarnos sobre el tema, denunciarlo, contribuir con nuestro esfuerzo personal, y asumir nuestra responsabilidad difundiendo las noticias más contrastadas y cooperando con todas nuestras fuerzas. En ello nos va, no sólo nuestras vidas, sino las de toda la humanidad, las del mundo animal y del medio ambiente en el que vivimos, nos movemos y somos.
José Carlos García Fajardo
Profesor Emérito U.C.M.
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Cosas de E. Galeano que hacen pensar

La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.
Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen.Patas arriba: La escuela del mundo al revés” (2008)
Sobre una torre había una mujer, de túnica blanca, peinándose la cabellera, que le llegaba a los pies. El peine desprendía sueños, con todos sus personajes: los sueños salían del pelo y se iban al aire.El libro de los abrazos” (1989)
El automóvil, el televisor, el vídeo, la computadora personal, el teléfono celular y demás contraseñas de la felicidad, máquinas nacidas para “ganar tiempo” o para “pasar el tiempo”, se apoderan del tiempo.Ser como ellos” (1992)

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Sabiduría de E. Galeano

La violencia engendra violencia, como se sabe; pero también engendra ganancias para la industria de la violencia, que la vende como espectáculo y la convierte en objeto de consumo.
El mundo es una gran paradoja que gira en el universo. A este paso, de aquí a poco los propietarios del planeta prohibirán el hambre y la sed, para que no falten el pan ni el agua.

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Aforismos de Confucio. La virtud de saber dirigir.

El buen maestro es el que sabe extraer una verdad de un saber antiguo
 
En un momento histórico en el que el relativismo se impone, dejando atrás ideologías rígidas y estáticas, la mentalidad occidental encuentra en el pensamiento oriental resortes que le ayudan a superar con éxito los complejos desafíos del mundo actual.
Esta obra recoge una cuidada selección de aforismos de Confucio de validez universal. Una lectura necesaria para quienes aspiren a ejercer el buen gobierno o el recto liderazgo en la vida social y política, convencidos de que la educación es el camino que lleva a la virtud y a la felicidad, o para aquellos que gusten de bucear en la compleja psicología del ser humano.
Confucio (551- 479 a. C.) es el más famoso de los filósofos chinos, coetáneo de Lao Tsé que, más que filósofo, fue un maestro para la humanidad de todos los tiempos. Vivió en un período marcado por la inestabilidad y la decadencia. Se dedicó a transmitir sus ideas reformadoras recuperando el sentido de las palabras. Llamar a las cosas por su nombre, y ser coherentes. Nadie como él ha reflexionado sobe el arte de gobernar y la virtud de dirigir. El confucianismo influyó en la Europa ilustrada que descubrió en él la idea de un gobierno basado en la educación y en el mérito.
No hace mucho cuando preguntaban al presidente de China, “Después de Mao, ¿qué?”, respondió: “Como filosofía de la vida tenemos a Lao Tsé y sobre el arte de gobernar con virtud tenemos a Confucio, que dijo que el buen maestro es el que sabe extraer una nueva verdad de un saber antiguo.”
Como dice Racionero en el prólogo: “Procuro conducir mi vida según la vía del taoísmo, pero si tuviese que organizar una sociedad emplearía las ideas de Confucio porque es la sensatez en persona”. Confucio encarece la virtud, no predica ningún misterio. En sus aforismos invita a perdonar las injurias y a recordar sólo los beneficios, a vigilarse sin cesar, corrigiendo hoy las faltas de ayer, a controlar las pasiones y cultivar la amistad; a regalar sin ostentación y no recibir más que lo necesario sin bajeza, y tratar a los demás como uno quiera que lo traten. Occidente necesita templar su exceso de individualismo competitivo con cierta dosis de serenidad, mesura y armonía como están en Lao Tsé, en Confucio, en los Upanishads o en el Damaphada de Buda.
La palabra “melancolía” es un ideograma en el que se ve un corazón humano contemplando cómo caen las hojas sobre un estanque. El equilibrio y la armonía surgen de la honradez, y ésta viene del significado del cosmos.
Para vuestro deleite: “Los emperadores de antaño, deseando superarse, transgredieron los límites”. “El hombre debe encontrar en sí mismo las claves de su conducta”. “Una vez conseguida la prosperidad del pueblo, hay que instruirlo”. “El funcionario es reclutado sobre la base del saber, la capacidad y el mérito, y que busca el bienestar del pueblo”. “La clave del éxito está en mantenerse siempre listo para efectuar los ajustes necesarios”. “La virtud de humanidad (ren) no conoce límites”.
José Carlos Gª Fajardo
Profesor Emérito U.C.M.
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